La resurrección de la casa del escorpión fue un hito importantísimo para el conglomerado FIAT que todos los aficionados al motor aplaudimos y alabamos, y los resultados obtenidos con su pequeña pero pasional gama han demostrado el acierto de la política diferenciadora de unos productos de nicho pero que enamoran por estética, comportamiento y capacidad de diferenciación.

La revisión de Abarth sobre la base Fiat es enorme tanto exterior como internamente. La carrocería recibe un diseño muy deportivo y con varias mejoras aerodinámicas, como el pequeño alerón trasero en negro o el parachoques frontal con aumentadas entradas de aire. El rojo presente por doquier en las pinzas de freno, los retrovisores o en las pegatinas de los laterales contrasta perfectamente con el blanco de la carrocería y el negro de los cristales tintados y de las llantas de aleación de 17”. Además, las posibilidades de personalización son tan amplias que permiten hacerse un “mini deportivo al gusto” fácilmente, tipo Mini Cooper a la italiana.

Mecánicamente el 1.4 T-jet ha sido mejorado por los ingenieros de Abarth para alcanzar los 155 CV a 5.500 rpm con un discreto par máximo de 230 Nm a 3.000 rpm (aumentado ligeramente gracias al botón Sport Mode y el retoque de la ECU). A pesar del aumento de potencia, el motor sigue cumpliendo las condiciones de ruido y emisiones contaminantes de la normativa Euro4. La velocidad máxima del Punto Abarth es de unos dignos 208 km/h (cosas de la aerodinámica) mientras que tarda en alcanzar los 100 km/h 8.2 segundos.

La sensibilidad deportiva del Punto Abarth se agranda gracias a las mejoras en estabilidad y comportamiento agresivo. El chasis ha sido mejorado, con un ancho de vías aumentado en 0.6 cm, y enlazado a una suspensión con amortiguadores delanteros un 20% más duros y una disminución de la altura en 1 cm. La dirección asistida es ahora un poco más dura mientras que el control de estabilidad ESP, de serie en este modelo, no es desconectable. El sistema de frenos cuenta con pinzas Brembo y discos ventilados que cumplen su función con nota.

Con todo el Abarth Grande Punto es un arma temible en ese retorcido puerto de montaña que te conoces al dedillo y en el que las rectas no son más que breves lapsos para tomar un poco de aire.  La caja de cambios es, como no podía ser de otra forma, manual de 6 velocidades para que la picadura del escorpión no pierda efectividad pero su tacto es correcto sin enamorarme.

Continuará…

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