La mejor manera de asegurar el éxito comercial de un producto exclusivo es proporcionarle un aura de singularidad y escasez, y la nueva versión estrella del Audi R8, llamada GT, es un claro ejemplo, la opción ideal para que la casa de los aros se asegure que las ventas totales de su nueva creación sean una rifa. 333 afortunados serán los ganadores.

El nuevo deportivo de los cuatro aros es la máxima expresión del Audi R8 sobre la base del 5.2 V10 FSI, al que han añadido 35 CV de potencia mientras que su peso se rebaja en 100 kg. De esta forma, iguala en caballaje a su primo el Lamborghini Gallardo LP560-4 al que además aventaja en 40 kg menos en la báscula…

Estéticamente hay infinidad de elementos que delatan lo singular de esta edición. Las siglas GT en rojo montadas sobre las aletas delanteras, las ópticas LED, que emplean diodos para todas sus funciones, de serie en el R8 GT, la nueva parrilla, con varillas en titanio gris mate con fondo en negro mate o las carcasas de los retrovisores exteriores, también en fibra de carbono y unidas a la carrocería con unos soportes de aluminio son sólo algunos de ellos.

Pero los cambios no son sólo estéticos, todos tienen su función. Construidas en fibra de carbono, todas las aristas laterales y aditamentos de carbono, como el splitter situado bajo el paragolpes delantero o los apéndices aerodinámicos situados en los laterales del paragolpes, incrementan el agarre de los trenes rodantes del R8 sin variar la superficie delantera (1.99 m2) ni el coeficiente aerodinámico, que es de 0.36cx.

En los laterales también vemos como las entradas de aire al motor 5.2 V10 FSI ahora son de fibra de carbono en color mate. Y es que la reducción de pesos se aplica en las cosas más insignificantes. Por ejemplo, la placa para la matrícula es de titanio, como las lamas de las salidas de aire del motor. Las llantas de 19 pulgadas de serie mantienen el mismo diseño que en el R8 5.2 V10 FSI aunque en un tono más grisáceo, algo poco singular que se puede solucionar pagando, para además hacerlas más ligeras.

Los cambios en la unidad de gestión del motor 5.2 V10 FSI del Audi R8 GT aumentan su potencia y su par máximo hasta los 560 CV y 540 Nm, respectivamente. Esto supone un aumento de potencia de 35 CV y 10 Nm respecto a la versión normal. Otros datos que confirman la solvencia de este motor fabricado en Hungría son una relación de compresión de 12.5:1, 107.6 CV/litro, una relación peso potencia de 2.72 kg/CV o una línea roja que comienza en las 8.700 rpm.

Con este aumento de potencia y reducción de pesos, las prestaciones del Audi R8 GT se ponen a la altura de rivales como el Porsche 911 Turbo. Ahora hace el 0 a 100 km/h en 3,6 segundos (tres décimas más rápido que la versión normal) y el 0 a 200 km/h lo hace en sólo 10,8 segundos. Su velocidad máxima aumenta hasta los 320 km/h, unos escasos 4 más.

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