En concreto, el precio medio de un vehículo ‘cero emisiones’ nuevo vendido durante este año ha sido de 41.571 euros, 4.000 euros más que hace un año, pero muy por debajo de los 47.267 euros de los que se comercializaron durante 2019.

Esta evolución hace que la brecha con respecto al diésel sea de solo 5.700 euros tras reducirse un 58% desde 2019, y de 13.617 euros para los de gasolina, un 40% menos que hace dos ejercicios. En general, con los modelos de combustión la brecha es un 50% inferior, con 9.658 euros.

Con estas cifras, el 73% de los españoles se compraría un vehículo eléctrico, pese a que solo un 10% planea hacerlo para 2021. España es así el segundo país europeo con más disposición para adquirir un modelo ‘cero emisiones’. La pandemia ha cambiado la percepción de la movilidad y parece acelerar la transición hacia los vehículos eléctricos.

Y ahora hay Moves III

Teniendo en cuenta las ayudas del Plan Moves III, esta diferencia podría estrecharse aún más e incluso salir más económico un eléctrico frente a un diésel, ya que las subvenciones en caso de achatarrar un vehículo antiguo alcanzan los 7.000 euros.

Esto dejaría la brecha de precios con respecto a los modelos de gasolina en 6.617 euros y 1.300 euros a favor del comprador de un eléctrico frente al diésel. Todo ello debido a que los coches de combustión han experimentado un aumento de sus precios. En la actualidad, los vehículos diésel cuestan más de 35.850 euros de media, mientras que los de gasolina casi 28.000 euros.

Este estrechamiento de la brecha de precios en lo que al eléctrico concierne se debe, principalmente, a la irrupción de más vehículos en el mercado. “Primero se opta por modelos de la gama más alta, mucho más caros, y se va bajando en la escala”, ha explicado el portavoz de Unoauto, Ignacio García.

El interés por los eléctricos responde a variaciones regionales basadas en las diferentes acciones gubernamentales como, por ejemplo, las restricciones para vehículos de motor de combustión en el centro de las ciudades o la mejora de la infraestructura de recarga o los carriles bici. La pandemia ha aumentado la conciencia ecológica de las personas, ya que la encuesta sitúa la sostenibilidad como la razón más importante para comprar o alquilar vehículos eléctricos.

Para la población europea, el segundo factor más relevante es la disponibilidad de estaciones de carga, con un total del 21%, una cifra que desciende a un 19% en Estados Unidos y a un 12% en China. Tras esto, el 19% de los europeos sitúa aspectos económicos como claves para la toma de la decisión. Los jóvenes desempeñarán un papel “fundamental”, ya que el 80% de las personas de entre 18 y 25 años valora comprar o alquilar un modelo de este tipo.

Respecto al Big Data asociado a los eléctricos, los españoles han asegurado que confían más en los fabricantes de coches que en el Gobierno para compartir datos. Solo un 30% de los españoles cedería datos al Ejecutivo, mientras que un 48% se los daría a las empresas automovilísticas. Los encuestados sitúan la transparencia y el anonimato como las características más importantes para compartir datos, algo en lo que no destaca el ejecutivo del PSOE.