Los grandes perjudicados de esta medida serán los vehículos híbridos, especialmente los enchufables, ya que desde la DGT y el Gobierno de España barajan un endurecimiento de las regulaciones del sistema de etiquetas que traerá consigo una subida del impuesto de matriculación. De aprobarse, los coches que tengan un nivel de emisiones que supere los 80 gramos por kilómetro de CO2 tendrían que pagar un impuesto de matriculación del 7% cuando ahora están exentos todos los que emitan menos de 120 gramos.

Los fabricantes de automóviles llevan tiempo ajustándose a la actual regulación y dejando la mayoría de sus modelos por debajo de este umbral de los 120 gramos, pero el PSOE y Podemos necesitan aumentar su nivel de recaudación para pagar las facturas que sus políticas de gasto descontrolado acarrean. De hecho, esta no es la única medida que podría anunciarse en los próximos días. La DGT también estudia un cambio en el sistema de etiquetas que regula la circulación de los vehículos según su nivel de contaminación.

Hyundai Ioniq PHEV

Este cambio implicaría una restricción aún más dura y mayor recaudación por multas en los núcleos urbanos. Los más afectados serían los vehículos híbridos enchufables que pasarían a la categoría Eco en vez de la etiqueta Cero que lucen actualmente. Es decir, estos coches bajarían de categoría y ya no se les consideraría entre los menos contaminantes. Además, aunque esta medida no es retroactiva, en el momento en el que se vendan deben volver a solicitar una nueva etiqueta y ya no sería la menos contaminante, con lo que un cambio de dueño los devaluará enormemente.

Lo que subyace detrás de todo esto es que los conductores paguen más impuestos en todo momento, dado que se trata de una fuente de financiación demasiado importante. De hecho, según datos proporcionados por la Agencia Tributaria el Impuesto de Matriculación recaudó en 2019 616 millones de euros, que ya supone un 20% más que en 2018 y es la cifra más elevada desde 2010. Y eso a pesar de una caída en las ventas de coches superior al 4% el año pasado, una circunstancia derivada del aumento de la demanda de mecánicas de gasolina, que emiten más CO2, ante la injusta demonización del diésel por parte del gobierno, otra treta para aumentar la recaudación.