El brote de COVID-19 está teniendo un impacto brutal en todos los sectores de la economía y el automovilístico no es ajeno a esta pandemia. En España contamos con 17 plantas de fabricantes de automoción (Renault, Mercedes-Benz, Ford, PSA, Seat, Volkswagen, Nissan e Iveco), que suponen el 10% del PIB del país y emplean  al 9% de la población activa.

Todas ellas han anunciado una paralización en su totalidad por la dificultad para encontrar piezas y también para evitar la propagación de la enfermedad, lo que ha traído consigo una cascada de expedientes de regulación de empleo temporales (ERTES) para sus plantillas, lo que significa mandar a casa a cerca de 35.000 españoles. Además supone que más de 8.000 coches al día dejen de salir al mercado, con lo que habrá que ver como se recupera esa producción. 

El Grupo PSA (Opel, Citroën, Peugeot y DS) va a cerrar todas sus plantas de Europa de manera progresiva, lo que afecta a las tres de España, que estarán paradas inicialmente hasta el 27 de marzo. En concreto ya han cerrado Madrid y Figueruelas (Zaragoza) y el viernes lo hará la de Vigo.

Ford decidió el pasado domingo poner fin a la producción en su planta de Almussafes (Valencia), que da trabajo a unas 7.000 personas durante una semana de manera inicial después de haberse confirmado varios casos de infectados entre sus empleados.

Mercedes Benz ha cerrado también su fábrica principal ubicada en Vitoria, que cuenta con unos 5.000 empleados; mientras que la francesa Renault ha detenido su actividad también en las cuatro plantas españolas de Sevilla, Palencia y las dos de Valladolid, que emplean a alrededor de 10.000 personas. El paro inicial está previsto para 15 días y contempla un ERTE para sus trabajadores.

En el caso de Seat, la mayor industria de Cataluña ubicada en Martorell, la compañía ha presentado este lunes un ERTE por fuerza mayor para un máximo de 14.812 trabajadores que podría mantener la fábrica parada mes y medio. Una medida similar ha adoptado Volkswagen en Navarra, donde ha iniciado la solicitud de un ERTE para su fábrica de Lanbaden, que detuvo la producción el domingo y emplea a unas 4.800 personas.

El grupo industrial italiano Iveco ha cerrado su planta de Madrid, con 2.300 trabajadores, desde este lunes “y hasta nuevo aviso” y ha comenzado un ERTE que aprobó en diciembre y que tenía de plazo hasta junio para activarlo. Su planta de Valladolid, con 1.000 empleados, también permanece parada. Por último, la producción en España de la japonesa Nissan se encuentra casi a cero tanto en su planta de Ávila como en la de Barcelona (con paradas desde el viernes).

En este sentido, la agencia de calificación Moody´s ya ha advertido de que la crisis del coronavirus hará disminuir significativamente el crecimiento económico con un gran impacto financiero en sectores clave expuestos a una cadena de suministro globalizada como la automoción.