Ya os hablé a principios de febrero de una de las versiones más interesantes que Ford ha lanzado de su Focus antes de que le llegue el relevo generacional el año que viene, la primeramente denominada X-Road y que por motivos de patentes y marcas han tenido que rebautizar como Sportbreak-X, pero como no me quedé satisfecho con las pegas que sobre el papel presentaba, he conseguido hacer una pequeña prueba de este modelo, aunque menos profunda de lo deseable por motivos de tiempo.

Ya debéis conocer mi predilección por los coches diferentes a lo habitual, y este Focus Sportbreak X está claro que lo es, de una manera muy atractiva y resultona además, pues a pesar de la humildad mecánica que esconden sus entrañas, dada su poca difusión en nuestro mercado y la conseguida estética que maneja, especialmente en el bonito color blanco de la unidad de pruebas, despierta mucha curiosidad y miradas a su paso.

El conjunto de aditamentos estéticos que conforman las barras del techo, las protecciones de plástico de calidad, los cristales tintados (un punto demasiado negros para mi gusto pero muy eficaces ante la incidencia del sol y para evitar miradas furtivas), los sensores de aparcamiento o las bonitas llantas pulidas, hace que este Focus tan versátil disfrute de una silueta realmente llamativa, simulando ser más coche de lo que realmente es, lo cual es un punto a su favor.

En el interior, los asientos que Ford califica como “deportivos” llaman la atención de nuevo por el acertado tapizado gris y negro y por lo sufrida que es la tela de la que van forrados, y esta combinación de colores crea una atmósfera muy agradable y adecuada al uso lúdico que se le va a dar. Son además muy cómodos y de buen agarre lateral.

El cuadro de instrumentos no difiere de cualquier otro Focus de la gama normal, pero enfocado a ese carácter aventurero que respira el Sportbreak-X, la preinstalación para navegadores Garmin situada en el pilar A del conductor me parece de un acierto elogiable. Han conseguido un aspecto muy profesional y de una comodidad total.

En este tipo de coches el espacio interior y de carga es un valor fundamental que los clientes miran con lupa, y el Focus Sportbreak-X puede sacar pecho en este apartado. Su maletero cubica más de 500 litros en circunstancias normales, y eso implica unas amplias plazas traseras, pero es que abatiendo los asientos nos podemos ir hasta los 1.525 litros de carga, una cifra digna de cualquier autónomo con necesidades múltiples.

Una de las pegas ya comentadas es lo vetusto que resulta el único motor 1.8 TDCi de 115CV acoplado a la caja de cambios de cinco marchas que equipa el Focus más campero, y lamentablemente no pude hacer los suficientes kilómetros para contrastar este dato. En un uso eminentemente ciudadano se muestra más que suficiente, algo tosco de comportamiento pero con un empuje adecuado y unos consumos razonables. Lo más probable es que la falta de la sexta marcha le penalice en rumorosidad y economía a la hora de chupar kilómetros de autovía, y no entiendo su ausencia.

La falta de tracción a las cuatro ruedas puede parecer incomprensible para los clientes más exigentes, pero la verdad es que el Sportbreak-X se defiende perfectamente bien fuera del asfalto gracias a los neumáticos especiales que lleva. La realidad impepinable es que el 95% de los usuarios hará un uso de este coche, y de todos los rivales de su especie como el Skoda Octavia Scout o el más novedoso Dacia Duster, eminentemente asfáltico, y sus incursiones campo o la nieve serán de un nivel con el que este Focus puede lidiar gracias a sus 2cm más de altura y al buen hacer de las gomas. La reducción de peso y costes de la tracción delantera es por tanto lo que más agradecerán sus compradores.

Está claro que el conjunto que forma el Ford Focus Sportbreak-X es una propuesta altamente equilibrada y muy racional. No entiendo pequeños detalles tontos como que las ventanillas delanteras no sean automáticas y que las traseras sean de manivela, pero me tengo que rendir ante un coche que consigue convertirse en un guapo compacto familiar, sobrado de espacio para los más deportistas o aventureros y con unas soluciones mecánicas y estéticas sobradamente probadas.

Con una tracción 4x4inteligente y un techo panorámico de los que tanto gustan ahora sería un rival duro de roer, pero indudablemente más caro que los 21.800 euros que hay que desembolsar por el ahora mismo.

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