No puedo terminar esta serie sin mencionar La Targa Florio, la carrera de rally más antigua del mundo y la más famosa de Italia. Las motocicletas tenían el Tourist Trophy, en la Isla de Man, y los automóviles, la Targa Florio, en Sicilia.  Su primera edición se organizó en el 1906. El recorrido se desarrolla en las carreteras de los montes Madonie, en la provincia de Palermo, en Sicilia y con ella comenzó un a tradición que a día de hoy congrega a millones de espectadores a lo largo del mundo entero. 

La Targa Florio fue la última gran prueba que se disputaba en carretera abierta. Durante muchos años formó parte, junto con la Mille Miglia y las 24 Horas de Le Mans, de las legendarias pruebas del Campeonato Mundial de Resistencia. La Mille Miglia se dejó de correr a partir de la trágica edición de 1957. Entonces la Targa se convirtió en la única carrera en la que se podían ver auténticos monstruos de competición correr por carreteras normales, cruzando pueblos, subiendo a los collados y bajando laderas. Cada mes de mayo se daban cita en Sicilia los mejores y más osados pilotos con las mejores monturas.

La primera edición de 1906, tuvo 22 inscriptos, que tenían que dar tres vueltas a un circuito de casi 200 km. Sólo diez se atrevieron a tomar la salida, y el italiano Alessandro Cagno, sobre un Italia, sorprendió a los grandes nombres del momento: Vicenzo Lancia, Henry Fouriner, Pope o Le Bion. Al año siguiente, ya se presentaron medio centenar de participantes, y Felipe Nazzaro inscribió por vez primera su nombre en el palmarés.

Para elevar el nivel, Florio solicito la participación de pilotos locales y el mismo estuvo a punto de ganar la edición de 1909, donde fue batido apenas por un segundo por la Spa de Di Ciuppa. En 1912, la prueba tenía 1.000 km de recorrido, que a un promedio de 50 km/h representaba veinte horas al volante. Por ello, en 1913 se disputo en dos etapas excelente para la Targa: Ascari, Nuvolari, Masetti, Divo o Varzi, algunos de los mejores hombres del momento, inscribieron su nombre en el palmarés.

La Targa renació tras el conflicto bélico más potente. El reglamento cambió. Después en 1958, los equipos estaban formados obligatoriamente por dos pilotos que se revelaban. Von Tripps, Siffert, Pedro Rodríguez, Briand Redman y otros grandes especialistas de Sports triunfaron en Sicilia.  En 1974, la Targa recibió su sentencia de muerte. La FIA decidió que la prueba dejara de puntuar para el Mundial. Dos años después, transformada en prueba exclusivamente abierta a pilotos italianos, la Targa Florio entonó su adiós definitivo.

Quedo patente que el circuito había quedado desfasado para los prototipos de entonces, que alcanzaban los 120 km/h de promedio en el tortuoso trazado. Sólo acabarla era sinónimo de algo distinto, un desafió. A lo largo de los años vio diversos cambios de trazado, aunque siempre ubicado al noroeste de Palermo, en la zona del parque de las Madonnies, de donde el circuito tomo el nombre. Aunque la zona no es excesivamente montañosa, el relieve es caprichoso, de forma que la sucesión de curvas forma un entrelazado peligrosísimo.

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