Pasamos entonces a ver como rueda el Delta. Está claro que el propulsor diésel 1.6 Multijet –el mismo que incorpora el Fiat Bravo-, que eroga 120 CV de potencia, busca primar el ahorro de combustible (6,1 l/100 km) por encima de cualquier atributo, así que su respuesta contenida (300 Nm a 1.500 ‘vueltas’ para una aceleración de 0-100 km/h en 10,7 segundos) no debe defraudar ni asustar a su comprador, que sabe por lo que ha optado.

El coche se cae, literalmente, de revoluciones por debajo de las 1.000 ‘vueltas’. Es cierto que es un denominador común en el mercado diésel, pero quizá sea demasiado acentuado en este Delta diésel de 120 CV, que en las rampas más pindias sufre en demasía. Es por ello que  hay que tener cuidado con el cambio que se elige pues el que vaya a realizar conducción abundante fuera de autopista debe conocer las características de cada uno.

La unidad de pruebas venía con el cambio automático de convertidor de par de la casa, y a mi modo de ver es demasiado burgues. Las inserciones se realizan con mucho retardo y hay que levantar un poco el pie del acelerador si no queremos encontrar un incómodo vacío entre marcha y marcha. Los desarrollos son largos y en autopista se convierte en un devorador de kilómetros incansable y muy suave aliado con este bloque, pero yo me decantaría por la caja manual si quiero algo de disfrute a los mandos.  

La dirección del Delta es otro peculiar punto a tratar ya que incorpora lo que la firma italiana ha denominado ‘Programa City’: un sistema por el cual el volante se puede girar prácticamente con un dedo gracias a un incremento de la asistencia. Ello permite un cómodo uso en tráfico y maniobras ciudadanas pero a cambio se pierde algo de información en carretera. Además una suspensión confortable y unos neumáticos de perfil medio hacen que el Delta 1.6 fatige poco a los amortiguadores y ocupantes, con un enfoque claramente confortable que no ayuda a mitigar ese aspecto.

El equipamiento de seguridad, incluye de serie ABS, control de tracción, ESP y seis airbag, pero para el dinero que hay que desembolsar se echa en falta que elementos como el encendido automático de luces o el limpiaparabiras, también de funcionamiento automático, vengan de serie. Y más si en otros coches del grupo de menor categoría sí lo son. Sin embargo la sensación general en este coche es la de llevar un producto premium, y eso se paga.

Una cosa se puede asegurar, la adquisición del Delta no es una ganga. Competidores suyos en el segmento de los compactos, como el Ford Focus (con un motor 1.8 diésel de 115 CV), el Mazda 3 (1.6 CRTD de 109 CV), el Seat León (2.0 TDI de 140 CV), el Honda Civic (2.2 i-CTDi de 140 CV) o el Mitsubishi Lancer Sportback (2.0 DI-D de 140 CV) están por debajo de los 24.790 euros en los que está valorado este Lancia Delta Multijet DPF 120 CV con el acabado oro. Una cosa tengo clara, yo seguiré soñando con una versión HF cueste lo que cueste.

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