Hace poco he podido probar a fondo el Volkswagen Amarok. El que probablemente es el vehículo más polivalente de la casa de Wolfsburg se ha mostrado un coche con el que llevar a cabo cualquier labor cotidiana con la solvencia de un arma de combate, y como la prueba coincidió con una época de traslados y mucho movimiento familiar y de amigos, me convertí por arte de magia en una especie de Pyme dedicada a las mudanzas a pequeña escala, pero sin cobrar un duro…

En su caja trasera con capacidad para albergar un Europalet transversalmente cabe prácticamente una vida entera, pero desde cajas a sillones, lo mejor de todo es que para un uso lúdico el Volkswagen Amarok se convierte en el compañero ideal en el que poder trasladar cómodamente 5 bicicletas con sus respectivos 5 ocupantes hasta el risco más abrupto del monte. Y sus virtudes son muchas más, pero me quedo con estas 7:

–          No hay otro pickup con una estética más elegante ni con tanta imagen.

–          Sus aptitudes de carga gracias a la doble suspensión trasera (heavy duty) y al tamaño de su caja son lo mejor del segmento, puede transportar hasta 1.150Kg.

–          El omnipresente motor 2.0TDI de 163CV permite un rodar desahogado con consumos contenidos que homologan 7,6 litros a los 100.

–          Y todavía hay una versión de 122CV para los menos exigentes que consigue más de 1.000Km de autonomía y emite menos de 200g de CO2 por Km, otro récord.

–          Sus tres tipos de tracción (4×2, total conectable y total permanente con diferencial Torsen) se ajustan a las necesidades y circunstancias de cada conductor en todo momento.

–          La doble cabina proporciona un habitáculo muy holgado con una calidad y ajustes muy por encima de la media.

–          La lista de opciones y el acabado Highline pueden convertirlo en una especie de SUV de lujo dotado de una polivalencia sin límites para los amantes de la aventura.

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