El cambio de tendencia se ha consolidado. España era un mercado tradicionalmente entregado al diésel, pero la persecución llevada a cabo contra este combustible desde distintos sectores ha sido tan persistente y la presión ecologista tan grande, que la industria ha claudicado. Ahora solo vale hablar de electrificación, de híbridos enchufables, de gas natural vehicular o de gas licuado de petróleo, energías alternativas todas ellas que ya son responsables del 10% de las matriculaciones en nuestro país. Y subiendo.

Un dato lo deja bien claro. La marca estadounidense de vehículos eléctricos Tesla ha pasado de vender en España 290 vehículos en 2018 a los cerca de 2.000 con los que terminará el año. Un crecimiento de más del 500% que habla de cómo piensa la gente. Y eso que los diésel actuales son vehículos con una técnica de primer nivel, absolutamente limpios y medioambientalmente sostenibles y la opción ideal para todo aquel que haga más de 20.000 kilómetros al año, la cifra a partir de la que se amortiza el mayor precio de la tecnología diésel más eficiente.

 

A pesar de la “demonización” del diésel, de Madrid Central, de la Zona de Bajas Emisiones de Barcelona y de los rumores de que la crisis ya está aquí, los españoles han seguido este año comprando coches, aunque no al ritmo que quisieran las marcas. ¿Y qué es lo que han adquirido? Pues, según los últimos datos (hasta noviembre) de las patronales de fabricantes Anfac, de vendedores Ganvam y de concesionarios Faconauto, lo que más han comprado han sido todocaminos (SUV). De los 1.152.419 turismos y todoterrenos que se han matriculado entre enero y noviembre (el 5,7 % menos que hace un año), 4 de cada 10 son SUV (472.998).

En cuanto a la producción, dato clave para nuestra economía, España finalizará 2019 con un crecimiento interanual de alrededor de un 1%, hasta las 2.891.036 unidades, según los cálculos realizados por La Tribuna de Automoción a partir de fuentes del sector en cada una de las 13 factorías de montaje . Este desenlace supondría frenar una tendencia de dos descensos consecutivos (-1,5% en 2017 y -1% en 2018) y da esperanzas al sector para alcanzar la ansiada cifra de 3 millones en 2020, un hito histórico perseguido por Anfac desde su último plan estratégico de 2012.