Respetar los mantenimientos obligatorios está siendo una tarea complicada para los conductores en plena pandemia, pero bajar a primera hora de una cruda mañana de invierno para coger nuestro coche camino del trabajo y que no arranque es una de las experiencias más “antipáticas” a las que podemos enfrentarnos. Hablamos sin embargo de una situación que es perfectamente evitable haciendo un correcto mantenimiento de nuestro vehículo. Prestar atención a las señales que te envía tu coche y, ante cualquier ruido extraño o funcionamiento anormal acudir al taller, es la mejor medicina preventiva.

Aun así, las condiciones meteorológicas adversas y las bajas temperaturas de esta época del año no solo afectan a la conducción, sino también al correcto funcionamiento del motor por mucho que se cuide. Los problemas más habituales que le surgen al coche especialmente en invierno empiezan por la batería, que sufre más debido a las bajas temperaturas. ¿Cómo evitarlo? En la medida de lo posible, aparcar a cubierto es lo más recomendable, sobre todo en los días más fríos o épocas de heladas. Otra opción más tediosa pero también efectiva es desconectar la batería ante periodos largos de inactividad. Con ello y con todo, no debemos olvidar que la batería es un elemento perecedero que cada cierto tiempo habrá que cambiar. Informes recientes han demostrado que más de un 10% de las baterías de vehículos necesitan ser reemplazadas sin razón aparente al dar problemas sin previo aviso.

Y es que los arranques en temporada de frío hacen sufrir mucho a los coches, sobre todo al motor. Además del mantenimiento habitual, debemos estar seguros de que el refrigerante y el lubricante se encuentran en el nivel adecuado recomendado por el fabricante. El anticongelante distribuye el calor del motor y su papel es de suma importancia en esta época. Sustituye el refrigerante cada dos años para evitar averías importantes.

Otro sistema al que no prestamos toda la atención que merece, aunque de él depende gran parte de nuestro confort en el coche en invierno, es la climatización. Ésta también puede experimentar fallos en invierno, sobre todo si se ha descuidado. No es un asunto menor ya que, de manera indirecta, puede repercutir en el radiador. Además, en las épocas frías reinan la lluvia, la nieve, la niebla, y con ellas es normal que se empañen los cristales. Cuando más se necesita tener visibilidad, es posible que sea cuando más fallen los limpiaparabrisas. De la misma manera que acudes a tu taller mecánico de confianza para realizar las revisiones estipuladas, recuerda repasar también el estado de las gomas de los parabrisas, porque tu seguridad también depende de ellas.

En invierno hay que hacer un mantenimiento más exhaustivo aún de los neumáticos, especialmente en zonas con muy bajas temperaturas y con presencia de hielo. Si conduces con nieve de manera habitual, lleva siempre contigo unas cadenas y plantéate un cambio de neumáticos si en tu zona la nieve está presente de manera continuada en el tiempo. Incluso si el clima no es extremo, neumáticos todo tiempo como el último lanzamiento de Dunlop, los Sport All Season, son la mejor solución.