El Suzuki Swift Sport 2012 llega con apenas 1.000 kilos en báscula, un juguetón bloque atmosférico de 1.6 litros y 136CV, una nueva transmisión de 6 marchas y un completo equipamiento. Muchos de nuestros lectores recordarán con nostalgia el Suzuki Swift GTI de los 90, ese pequeño utilitario japonés asequible y divertido que demostró todo su saber hacer en lo que a comportamiento deportivo se refiere gracias a su rabioso motor y sus apenas 800Kg en báscula. Tras unos años de ausencia, en la generación actual se retomo ese espíritu con la denominación Sport, el acabado tope de gama que sin duda hace gala a su apellido.

En esta nueva versión del Suzuki Swift Sport que se lanzará al mercado en enero de 2012 se mejoran todos los aspectos que flojeaban para seguir siendo una referencia por su polivalencia. Aunque su planteamiento no es tan radical como el de un Seat Ibiza Cupra y su posicionamiento no es tan exclusivo como el de un Mini Cooper, este oriental puede competir con ambos tanto por diversión, su bloque atmosférico estira hasta las 7.000rpm, como por distinción, gracias a que es un modelo muy poco extendido en el mercado, lo que le da mucha exclusividad.

Con 11CV más de potencia, 0,6 litros menos de consumo, unas emisiones que se quedan en 147g/Km, una nueva caja de cambios de 6 relaciones que permite cruceros de autovía desahogados, un equipamiento de serie en el que se incluyen hasta faros de xenón y 7 airbags, una carrocería muy masculina de angulosas formas con detalles tan deportivos como su característica salida de escape doble y una factura final muy competitiva (desde15.900€), el Suzuki Switf Sport 2012 quiere ser un digno estandarte de gama que ayude a la marca a recuperar unas ventas muy castigadas por la crisis y por el tsunami que asoló Japón en marzo.

Tengo que confesar que siempre he tenido debilidad estética por este “mini japonés”, pero nada más llegar al punto de encuentro de la presentación que tuvo lugar en Madrid, el “enamoramiento” no hizo más que crecer. El Swif Sport 2012 ha crecido levemente para llegar a los 3,9m, y esto se nota a la vista con una presencia más contundente. La estética es muy continuista, y tiene esa mezcla perfecta entre deportividad y elegancia alejada de cualquier histrionismo que le permite quedar bien en cualquier circunstancia.

Nos ponemos en marcha y el utilitario de Suzuki ya empieza a sacar a pecho por comportamiento. El chasis sigue perfectamente afinado, pero el confort de las suspensiones ha mejorado y se puede circular tranquilamente agradeciendo los nuevos desarrollos de la transmisión en todo momento. El pequeño bloque 1.6 no se muestra pletórico a bajas revoluciones, pero circulamos con el tráfico relajadamente. La dirección tiene un gran tacto, y se muestra muy directa, beneficiada por la construcción ligera de las nuevas llantas de aleación que ahorra 1kg en cada una. Confort, buen sonido, y un habitáculo muy ergonómico auguran una gran jornada conduciendo por las carreteras de la sierra norte de Madrid.

La prueba completa y mucho más en ESD.

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