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Nos hemos puesto a los mandos el deportivo más asequible de la casa de Stuttgart para comprobar que el escalón de acceso a su gama es mucho más que un descapotable lleno de encanto y clase, es un deportivo con mayúsculas capaz de colmar las exigencias de cualquier conductor. Tener un Porsche aparcado en el garaje es el sueño de la mayoría de los aficionados al motor, y de unos años a esta parte, la ampliación de la gama hace que cada vez contemos con más opciones para cumplir esa quimera. La primera de ellas, y la más asequible, es decantarse por el modelo más barato del catálogo, y ese no es otro que el Boxster en su versión básica, un deportivo que sin embargo se muestra pletórico en todas sus facetas y que no defraudará a nadie.

La nueva generación del descapotable de dos plazas de Porsche ha experimentado una revolución nunca vista, y ahora goza de un chasis totalmente renovado mucho más ligero y rígido, con mayor distancia entre ejes, anchura acrecentada y ruedas más grandes, lo que en conjunto ha incrementado su empaque considerablemente. Si unimos este hecho al nuevo diseño general más achatado y a unos faros que nos recuerdan a los del Porsche Carrera GT, la verdad es que al natural el nuevo Boxster resulta espectacular.

El corazón de este temperamental modelo sigue siendo la insustituible mecánica bóxer de seis cilindros opuestos, aquí con 2.7 litros e inyección directa de combustible, pero la eficacia se ve mejorada por la recuperación eléctrica del sistema, la gestión térmica y la función start&stop, de impecable funcionamiento por cierto. Este modelo básico desarrolla 265CV, 10 más y con menos cilindrada que su predecesor, siendo a la vez un 15% más eficiente y homologando un consumo medio de 7,7 litros a los 100. Asombroso dato dado su potencial y su capacidad de emocionar al volante. Un 0 a 100 en 5,7 segundos habla por sí solo.

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Conectado con la conducción

La nueva dirección asistida electromecánica intensifica y amplifica la dinámica de conducción de este descapotable de motor central, y sin duda alguna no tiene rival alguno que pueda hacerle sombra en lo que a comportamiento se refiere. La precisión y el equilibrio general a los mandos se combinan en el Boxster con unos frenos dosificables e inacabables, y la seguridad que transmite al conductor hace que nuestra confianza se eleve a cotas inimaginables a medida que pasan los kilómetros.

Si somos conductores exigentes el Sport Chrono Package opcional, con soportes dinámicos de la transmisión en primicia, y el Porsche Torque Vectoring (PTV), un control de tracción con bloqueo mecánico del diferencial del eje trasero serán la guinda a un pastel que además suena como la mejor orquesta sinfónica gracias a su alzado de válvulas variable y a una acústica que parece sacada del cielo.

La capota 100% eléctrica del nuevo Porsche Boxster es de diseño completamente nuevo, y ahora prescinde de la tapa del compartimento de la capota, con lo que su funcionamiento es todavía más rápido y se puede esconder o poner de nuevo en apenas 9 segundos. Además, esta operación puede realizarse hasta una velocidad de 55Km/h, un detalle que este cronista ve fundamental para incrementar el agrado de uso de este tipo de vehículos descapotables. Su aislamiento acústico y climático es por supuesto de primer nivel, y no se echa en falta un techo duro en ningún momento.

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El habitáculo ha ganado en espacio y en calidad, con un diseño heredado de sus hermanos mayores que continúa con la estética inaugurada por el Porsche Panamera y que suponen que el propietario del Boxster no sienta que lleva un producto de menor clase por mucho que sea el menos  glamuroso. La satisfacción de compra será total y absoluta, y los 57.000 euros de precio base ponen el sueño de tener un Porsche un poco más cerca, aunque decantarse por la caja de cambios PDK de doble embrague resulta demasiado tentador por su excelso funcionamiento.

Nuestra nota: 9,5

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