BMW-318d

Que las mecánicas diesel de BMW son de lo mejor del mercado no es ningún secreto. Basta echar un vistazo a las espectaculares cifras del 320d para quedarse epatado, pero ello ha podido ir en detrimento de su hermano menor, el fenomenal 318d, cuya denominación desmerece un fantástico motor de equilibrio perfecto que lo convierte en un rodador incansable.

La última de las generaciones del BMW Serie 3, y van 6, ha venido a paliar muchos de los defectos que se le venían echando en cara a una de las mejores berlinas medias del mercado para los apasionados de la conducción. Estamos ante un coche más grande, con más espacio en las plazas traseras y más maletero, algo más confortable en todos sus parámetros, mucho más tecnológico y que mantiene intacto el espíritu de la marca de la hélice gracias a su sempiterna tracción trasera y a una conducción precisa en toda circunstancia.

El protagonista de esta prueba es sin embargo el motor que da vida al BMW 318d, una nomenclatura que no le gusta nada a este cronista, pues esconde en realidad una mecánica de 2 litros (hace tiempo que la casa bávara abandonó denominaciones acordes numéricamente con su cilindrada) que compite directamente con los cocos más vendidos del segmento, es decir el Audi A4 2.0 TDI o el Mercedes 200CDI, a los que por cierto gana en eficiencia y prestaciones.

El BMW 318d tiene un motor de 4 cilindros en línea y 1995cc situado transversalmente que alcanza una potencia máxima de 143CV a 4000rpm y un par de 32,7Nm a 1750rpm. Esta mecánica obtiene unos consumos de 5,5 litros en circulación urbana, 3,8 en carretera y de 4,4 de media, lo que sitúa los niveles de emisiones en unos exiguos 116 gramos de CO2 por kilómetro. Y todo ello con una velocidad máxima de 212Km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h de 9,0 segundos y una fenomenal relación peso/potencia de 9,86 kg/CV gracias a sus apenas 1.410 kilos en la báscula.

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Pasión por conducir

Son estos atributos y el tradicional reparto de pesos que busca el máximo equilibrio entre ambos ejes al 50:50 los que consiguen que el BMW 318d presuma de unos andares ciertamente atléticos, y aunque su respuesta no es tan abrumadora como la de su hermano mayor, el 320d con sus 184 abusones caballos de potencia, hay que reconocer que para un uso diario racional este modelo es más equilibrado, máxime cuando constatamos que su factura inicial parte de los 31.850€.

Este modelo puede combinarse además con el sensacional cambio automático Steptronic de ¡8 velocidades! (2.393,89 euros), una caja que extrae todo el potencial del propulsor y consigue elevar su eficiencia, sin duda alguna un lujo de transmisión directamente heredada de segmentos superiores. Para poner la guinda al pastel, los tres modos de conducción que ofrece BMW como dotación de serie de esta berlina media permiten tener 3 coches en 1.  El sistema cambia los parámetros y la respuesta del motor, la dureza de la dirección, el control de estabilidad y la caja de cambios automática según se opte por Comfort, Sport o EcoPro.

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Entre las pegas que se le tienen que poner a esta pasional berlina está el problema del equipamiento básico con que llegan al concesionario todos los BMW, el cual se debe enriquecer a gusto del propietario y a golpe de talonario, con lo que el precio final siempre se dispara, ya que los elementos más apetecibles para un producto de su calidad no son para nada baratos. La suspensión electrónica son 1.200€, la navegación 2.650€, el control de cambio de carril 580€, el avisador del ángulo muerto 625€, y así suma y sigue hasta duplicar tranquilamente el precio del coche si nos lo proponemos.

Nuestra nota: 8,9

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