Con un diseño mucho más tradicional y asimilable que el anterior Xsara Picasso, el monovolumen de Citroën sobre la plataforma del compacto C4 tiene mucho que decir en confort. Con apenas 12cm de ganancia sobre la carrocería 5 plazas, los 4,6 metros de largo del concepto “Visiospace” que Citroën plasmó en su C4 Grand Picasso suponen acceder a un vehículo lleno de comodidad para los 7 ocupantes que puede albergar, y si optamos por el acabado Exclusive de nuestra unidad de pruebas tendremos un coche cargado de tecnología de seguridad y con infinidad de soluciones inteligentes para hacer de la vida a bordo un placentero viaje a cualquier destino.

La motorización elegida para la prueba ha sido el 2.0 Hdi de 150CV, el bloque tope de gama en diesel y que casa a la perfección con este vehículo, pues permite un desempeño dinámico siempre adecuado independientemente de la carga que llevemos y unos cruceros por autopista desahogados con los que devorar kilómetros a ritmo trepidante sin inmutarse. Los 320Nm de Par permitirán además buenas recuperaciones y adelantamientos, y en ningún momento echaremos en falta más potencia, cosa que si puede suceder con el 1.6.

El confort acústico del C4 Grand Picasso ha sido estudiado concienzudamente para conseguir una rodadura leve y una gran penetración aerodinámica, algo fundamental con tanto cristal por todas partes, así que el aislamiento sonoro es muy bueno y permitirá que los niños duerman plácidamente.  La suspensión pone su grano de arena en estas lides, manteniendo un filtrado muy bueno de las imperfecciones del firme y olvidando los balanceos mareantes de modelos de la casa del chevrón de antaño. El acabado Exclusive incorpora además un eje trasero neumático que mejora el confort  de la 3ª fila de asientos y facilita la carga.

En general el chasis de este monovolumen transmite confianza y permite una conducción alegre que se ve respaldada por unos frenos que cumplen a la perfección su cometido sin mostrar desfallecimiento, y la mayor pega será la dirección, que no transmite toda la información que desearíamos sobre lo que pasa bajo las ruedas. Lo que no hay duda es que la vida a bordo del Grand Picasso es de una calidad soberbia y estamos ante un devorador de autopistas para toda la familia.

La prueba completa y mucho más en ESD.

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