Jaguar ha realizado un movimiento estratégico lleno de inteligencia en el segmento de las berlinas de representación con la puesta en escena del XF 2.2 diesel. Estamos hablando de una versión con una mecánica de 4 cilindros, 190CV y 400Nm de par que permitirá a muchos clientes plantearse la posibilidad de adquirir uno de los coches más bonitos del segmento E al espectacular precio de 39.900€.

Esta esperada versión del Jaguar XF busca conseguir la máxima eficiencia en cualquier circunstancia, y a diferencia de lo que se podría pensar a la luz de su factura, viene equipada de serie con la nueva caja de cambios automática de 8 velocidades fabricada por ZF, la misma que monta el Audi A8 por poner un ejemplo, una pareja ideal y que sorprende por su gran funcionamiento. Ningún otro fabricante premium se ha atrevido a casar un motor tan pequeño con una transmisión tan avanzada que cuenta hasta con levas en el volante.

La magia de la turboalimentación hace que este bloque de 4 cilindros se comporte como si tuviera 6, y las  prestaciones del Jaguar XF 2.2 se pueden considerar más que aceptables, pues su velocidad máxima es de 225km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h la hace en 8,5 segundos. Todo ello con un consumo medio oficial de 5,4 l/100 km y unas emisiones de 149g/Km de CO2 a pesar de sus 5 metros de largo y sus 1.800 kilos de peso, un hito que se consigue con la inestimable colaboración del sistema Stop&Start de parada automática del motor.

Estéticamente esta versión de la berlina británica se beneficia de la última actualización en lo que a diseño exterior se refiere, bebiendo de la mejor tradición de la marca para posicionarse como uno de los modelos más atractivos del mercado. Los últimos cambios en las ópticas han modernizado la mirada del Jaguar XF, pero su silueta general sigue inalterada gracias a un perfil que fue todo un acierto desde el primer trazo, aunque se hace necesaria una monta de llantas de tamaño considerable (19 ó 20”) para mantener la armonía del conjunto.

En el interior una sencillez elegante es la norma, y el protagonismo lo cobra la rueda que hace las veces de selector del cambio, pues se eleva cada vez que encendemos el contacto y se baja al apagarlo. Algo parecido ocurre con los conductos de aireación, que se esconden con cada ciclo, pero el resto del conjunto tecnológico no está a la altura de estos efectismos. El navegador con pantalla táctil pide a gritos un mando externo para manejarlo; el ordenador de a bordo reclama una información más completa y más grande, y el software del infotaintment no es nada amigable.

Encendemos el contacto sin necesidad de insertar la llave inteligente, que tampoco ha hecho falta sacar del bolsillo para abrir las puertas, y el motor de 4 cilindros de origen PSA (que por el camino ha perdido 14CV por cierto) cobra vida con el refinamiento justo para lo que se espera de un Jaguar. Los primeros metros sorprende por su contundencia y por el gran matrimonio que hace con la transmisión ZF, proporcionando un andar muy ágil en tráfico urbano. La sonoridad es algo elevada y poco glamurosa, pero en conducción cotidiana el XF 2.2 es muy gratificante. Suave, con consumos muy contenidos, con los cambios de marcha realizándose armoniosamente en todo momento y con el Start&Stop apagando el motor en cada parada sin sobresaltos, aunque algo más de rapidez no le vendría mal.

La prueba completa y mucho más en ESD.

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