La fiebre SUV no tiene límites así que nos ponemos a los mandos de uno de los modelos pequeños más interesantes del mercado, el coqueto y siempre divertido Mini en su versión Countryman. La mítica casa inglesa está cosechando un gran registro comercial con la cuarta carrocería de su incombustible Mini (eso hasta la llegada oficial del coupé), esa con cuatro puertas, posibilidad de tracción a las cuatro ruedas y cuatro plazas reales, así que nos hemos puesto a sus mandos para ver si mantiene intacta su esencia. El modelo elegido ha sido el tope de gama, el Mini Countryman CooperS All4, que además venía cargado de equipamiento como es habitual en las unidades de prensa.

Es por ello que nada más verlo en el aparcamiento con ese color caza que tan bien le sienta, las llantas negras de 18”, los cristales tintados y el techo en contraste en el mismo color uno no pueda evitar admirar su diseño. La marcada línea de cintura, los prominentes pasos de rueda, y el abultamiento del capó dan sensación de músculo, y la verdad es que con su bloque de 1,6 litros sobrealimentado y 184CV seguro que “patada” no le falta a este Countryman, pues esta mecánica ya ha sido muy alabada en diversas ocasiones por su entrega.

Abro la puerta, que por cierto tiene ese característico sonido Mini que los ingenieros hábilmente crearon en laboratorio, y el interior no defrauda. De nuevo es una creación 100% llena de personalidad y estilo, y aunque vaya sentado más alto no se puede negar que este es un auténtico matagigantes dispuesto a proporcionar verdaderas sensaciones de conducción. La ganancia de altura es de casi 15cm, pero la sensación que sigue dando es la de ir bastante bajo y muy firme de suspensiones ya desde los primeros compases.

Personalidad y practicidad
Yo pensaba que la inclusión de las 4 puertas iba a restar gracia al siempre coqueto Mini, pues la versión Clubman tiene mucha miga con su tercera puerta suicida, pero nada más comprobar que los 40cm extras de longitud (el Countryman mide 4,10 metros), 13 de batalla y otros tantos de anchura han obrado milagros con el espacio habitable delCountryman me tengo que rendir a los requerimientos del mercado. Contar con cuatro verdaderas y lujosas plazas, máxime con versión de asientos independientes como es el caso, y un maletero que permite plantearse un viaje con equipaje es una gran jugada comercial.
Aunque se puede homologar para 5 ocupantes la plaza central trasera sigue siendo inoperativa en realidad, pero un punto para alabar del Mini campero por su versatilidad es que los asientos traseros son regulables vertical y longitudinalmente, consiguiendo hasta 30cm de espacio para las piernas, una cota fuera de serie en modelos de su tamaño. Esta banqueta trasera deslizable es la responsable de que el maletero pueda cubicar  350 litrosen su posición inicial, 450 con los asientos totalmente adelantados y hasta 1.170 litros si los abatimos.
Otros trucos del Mini Countryman para ganar espacio donde parece que no lo hay es el doble fondo bajo el piso del maletero, que se consigue gracias a que no lleva rueda de repuesto, sino un simple kit reparapinchazos para sus neumáticos Runflat, y si además montamos el Centre Rail, unbonitocarril de aluminio situado entre los asientos en el que se pueden instalar diversos accesorios ergonómicos como ceniceros, porta cds, soportes para dispositivos móviles o porta botellas, la mutabilidad es ciertamente alta.
La segunda parte de la prueba y mucho más en ESD.

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