Nos hemos ido de viaje con el monovolumen pequeño de Opel para comprobar en primera persona que sus soluciones de aprovechamiento del espacio y de modularidad interior son una baza ganadora. La segunda generación del Opel Meriva es un coche que supera con creces todas las aptitudes del modelo al que sustituye, pues con más espacio, una estética modernizada llena de encanto y multitud de soluciones rompedoras como son sus puertas de apertura suicida o sus múltiples sistemas Flex se posiciona como un vehículo de una gran personalidad totalmente diferenciada de la masa uniforme que puebla el mercado automovilístico, y prueba de su éxito son las más de 150.000 unidades vendidas.

La unidad que nos facilita Opel España para realizar una parte del periplo estival es unMeriva 1.7 CDTi 130CV con el acabado Cosmo, que son la motorización diesel más potente y el equipamiento más completo de la gama. Es por ello que nos encontramos un coche en el que no faltan la tapicería de cuero, el navegador, los faros de xenón direccionables o el techo panorámico, así que la primera impresión nada más acceder al interior es la de que la calidad es mayor de lo que en principio se puede esperar, con un salto enorme respecto a la anterior generación.

Observándolo aparcado la verdad es que el Opel Meriva resulta muy coqueto. En sus4,3m de longitud se condensa perfectamente el espíritu de diseño de Opel con muchos ángulos y líneas de flecha que le dotan de un carácter ciertamente dinámico, así que equipado con las llantas de 17 pulgadas como las que lleva nuestra unidad de pruebas este monovolumen no parece un coche exclusivo para mujeres y llega a emanar cierta masculinidad.

Sus formas resultan proporcionadas, y cada vez que tengamos que abrir las puertas traseras en sentido inverso a la marcha comprobaremos como cualquier nuevo ocupante o los viandantes de la calle se siguen sorprendiendo, algo que resulta llamativo tras llevar ya un par de años en el mercado. La verdad es que hay que reconocer que el Opel Merivasigue plenamente de actualidad, y soluciones como el FlexFix para transportar bicicletas redondean una versatilidad total.

El habitáculo del Meriva cuenta con infinidad de huecos para dejar todo tipo de enseres con los que habitualmente se emprenden los viajes familiares, así que botellas de agua de todos los tamaños, el último modelo de móvil, la cartera, las gafas, las llaves, el mando, el juguete favorito de los niños o cualquier otro artilugio encontrará su acomodo en el Flex Rail o en alguno de estos receptáculos. El freno de mano eléctrico ayuda a ganar espacio y es muy útil al arrancar en pendientes gracias a su función hold, y el maletero completa la jugada con su doble fondo y con unas formas muy aprovechables, resultando más capaz de lo que a primera vista parecen sus 400 litros en configuración normal. El desplazamiento de la banqueta trasera permite además jugar con su capacidad.

La prueba completa y mucho más en ESD.

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