El otro día surgió una discusión informal entre unos cuantos amigos apasionados del motor, del deporte y de todas esas cosas que nos gustan a los tíos, y entre opinión va opinión viene, la conversación derivo hacia el coche con el que fatídicamente se mató el baloncestista Fernando Martín. Hubo diversas apuestas sobre el modelo en cuestión antes de que el más docto en la materia nos ilustrara con el auto en cuestión, que no es otro que el Lancia Thema 8.32 que hoy traigo a este rincón como nostálgico homenaje a un tiempo de la automoción en el que la pasión al volante era mucho más que un eslogan.

El Lancia Thema 8.32 era una berlina que hoy pertenecería al segmento E y que equipaba debajo del capó un motor V8 de origen Ferrari que erogaba 215 CV de potencia con una melodía bien afinada que le permitía alcanzar los 235Km/h. Apareció en 1989 y se vendieron poco más de 3.500 unidades, así que su exclusividad era total, e incluso hoy en día es una pieza codiciada. Las siglas 8.32 hacen referencia a sus 8 cilindros y 32 válvulas, y Ferrari concedió la pequeña licencia de que su logo apareciera de forma muy sútil en pequeños detalles de la carrocería y el bloque motor que hacían que el usuario de este coche se sintiera un privilegiado.

Su aleron, unos escapes retocados y esos pequeños logos eran lo único que delataba el tipo de coche que se tenía delante al admirar el Lancia Thema 8.32. En el interior abundantes relojes para controlar el desempeño mecánico y una atmósfera de lujo y deportividad acompañaban a una berlina que quería medirse sin complejos con los “cocos germánicos” de la competencia, léase BMW M5.

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