La fábrica de Landaben del Grupo Volkswagen es un referente de productividad. Fabricará dos SUV eléctricos a partir de 2026, y lo hará de forma flexible combinando con modelos de combustión.

El presidente de Volkswagen Navarra, Michael Hobusch, se crece al hablar de la planta de Landaben y no tiene reparos en asegurar que es un referente en términos de calidad y productividad, lo que ha permitido que Volkswagen Navarra sea una de las primeras fábricas de la marca alemana con un proyecto eléctrico definido y en marcha que consolida y asegura el futuro.

A lo largo de mi carrera profesional he trabajado en varias plantas de la marca Volkswagen y conozco bien el sistema productivo de nuestro grupo, y no exagero cuando digo que Volkswagen Navarra es un referente en términos de calidad y productividad“, afirma categóricamente.

Estas declaraciones llegan con motivo de la presentación en sociedad del nuevo T-Cross, un modelo que sale de las líneas de la fábrica desde el pasado 11 de diciembre. Hobusch ha querido poner el acento en que gracias al excelente trabajo de todos los equipos de la fábrica navarra, han elevado el nivel cualitativo del vehículo hasta llevarlo a un segmento superior.

El presidente de Volkswagen Navarra apunta que el camino hacia a la electrificación no solo está diseñado sino que ya es una realidad imparable

Este modelo es clave ahora para Landaben, pues no en vano, en lo que va de año casi un 50% de los 1.438 coches que produce a diario Volkswagen Navarra son T-Cross, mientras que el 30% son Taigo y apenas un 20% son Polo, el modelo que antes mandaba en estas instalaciones.

El directivo  ha señalado que a partir de 2026 está prevista la fabricación de dos SUV eléctricos, ante lo que ha resaltado “la capacidad de nuestra fábrica de producir de forma flexible y simultánea coches eléctricos y de combustión porque supone una garantía de futuro”.

presidente de Volkswagen Navarra, Michael Hobusch

De pruebas con Cupra

Mientras llega ese momento, Volkswagen Navarra está trabajando con un prototipo del coche eléctrico de Cupra, muy similar al SUV que lanzará la planta de Ladaben en 2026, con el fin de trabajar en las operaciones que deberá integrar en la línea de montaje, que compartirá con los vehículos de combustión.

Volkswagen Navarra dedica 54,6 segundos a la producción del vehículo de combustión en el taller de montaje dentro de un proceso que consta de 224 fases contando con maquinaria que trabaja con una precisión de 0,1 milímetros.

El director de Producción de la factoría, Miguel Ángel Grijalba, ha explicado algunas de las tareas clave en la fabricación del Taigo, el T-Cross y el Polo, los tres modelos que son producidos actualmente en Volkswagen Navarra en una línea compartida.

Grijalba ha señalado que están ya desmontando para saber cómo son las operaciones que tendremos que integrar en la línea de montaje para irlas repartiendo y hacer que esa productividad que hoy tenemos no se vea rebajada por fabricar además los coches eléctricos, sino que mantengamos la misma productividad que tenemos ahora.

Durante un recorrido por el taller de montaje, Grijalba ha explicado que en este lugar se realizan tareas como la ‘boda’ y el ‘divorcio’. “La boda es donde unimos el conjunto moto propulsor con la carrocería y luego está el divorcio, donde se suelta y se separa el bastidor que sujeta el conjunto moto propulsor de lo que es la carrocería.

Si algo no ha funcionado correctamente, aquí tenemos un problema, porque es el primer momento en el que la carrocería sujeta por su propio peso y con todas esas uniones todo lo que le hemos agarrado. De ahí también la precisión necesaria para que no haya ninguna tensión mecánica y se separe de forma suave, y la carrocería aguante todo lo que le hemos atornillado”, ha indicado.

En la fábrica trabajan alrededor de 4.500 personas. “Cada cual está colocado en su sitio y haciendo lo que tiene que hacer. Fabricar coches a 54,6 segundos exige que el trabajo esté repartido centesimalmente. Si en la precisión hablamos de milímetros, el trabajo lo repartimos centesimalmente en cuanto a segundos. Cada operación dura unas centésimas de segundo y a cada persona le asignamos unas centésimas de trabajo concretas. Sumado y repartido, hace que en todo este proceso en el que hay unas 224 fases de trabajo, pasan ocho horas desde que entra el coche en el taller de montaje hasta que acaba siendo arrancado. Ahí es donde están repartidas todas esas personas“, ha indicado.

Landaben y el Taigo como modelo de éxito

Por su parte, el director de Comunicación de la planta, Jesús Zorrilla, ha explicado que la de Landaben es una de las 114 fábricas que tiene el Grupo Volkswagen en todo el mundo, distribuidas en 19 países de Europa y en diez del resto del mundo. “Somos la cuarta fábrica de la marca Volkswagen por volumen de producción del mundo, lo cual quiere decir que tenemos una relevancia muy importante en la marca y por ende también en el grupo”.

Además, ha mencionado que un detalle que habla mucho de la productividad y de la calidad del trabajo de la fábrica es que el Taigo ha sido distinguido por la marca Volkswagen como el mejor lanzamiento de la historia de la marca. “Para llegar a esa conclusión la marca evalúa el número de reclamaciones que llegan de los clientes en los tres primeros meses de vida comercial del producto y el número de coches que la fábrica tiene que dejar de hacer para prepararse para el lanzamiento. En ambos indicadores fuimos los primeros“.

En la presentación del nuevo T-Cross ha participado también Ana Rivas, jefa de comunicación corporativa de Volkswagen, quien ha resaltado que las ventas se han multiplicado por seis en el segmento del Taigo y el T-Cross (SUV urbanos), lo que es “una magnífica oportunidad para la fábrica, porque los eléctricos pequeños de Pampona pertenecen al segmento de los SUV urbanos”.