
Retirar 1,3 millones de turismos permitiría reducir hasta un 17% las emisiones contaminantes, según un estudio de BIP Iberia. La renovación con modelos modernos de combustión lograría ya una reducción del 13%, lo que vuelve a poner el foco en la antigüedad del parque y en la necesidad de facilitar el acceso a vehículos nuevos.
La antigüedad del parque automovilístico español se ha convertido en uno de los principales obstáculos para avanzar hacia una movilidad más limpia. España tiene una edad media de 14,5 años en sus turismos, frente a los 12,7 años de la media europea. Una diferencia de casi dos años que refleja las dificultades para renovar los vehículos y que tiene consecuencias directas sobre las emisiones contaminantes.
Reducir esa distancia exigiría retirar de la circulación alrededor de 1,3 millones de automóviles, según el informe El desafío de la movilidad sostenible en España: entre la ambición y la realidad, elaborado por BIP Iberia. La operación permitiría reducir hasta un 17% las emisiones contaminantes analizadas, aunque el resultado dependería de la tecnología elegida para sustituir los vehículos más antiguos.
El estudio pone el foco en los coches que cumplen las normativas Euro 0 y Euro 1. Para aproximar la edad media del parque español a la europea sería necesario retirar todos los vehículos Euro 0 y aproximadamente el 75% de los Euro 1. Se trata de automóviles especialmente contaminantes cuyo peso en las emisiones resulta muy superior a su representación dentro del parque.
Los coches más antiguos concentran la mayor parte de las emisiones
Los datos de Anfac y la DGT utilizados en el análisis muestran una realidad significativa: los turismos anteriores a la normativa Euro 5 representan el 48% del parque español, pero generan aproximadamente el 66% de las emisiones contaminantes estudiadas. Por su parte, los vehículos Euro 0 y Euro 1 concentran por sí solos alrededor del 20%.
Esta desproporción explica por qué la renovación de los modelos más antiguos podría tener un efecto relativamente rápido sobre la calidad del aire. No sería necesario esperar a que todo el parque estuviera electrificado para conseguir una reducción importante de las emisiones.
De hecho, BIP Iberia plantea tres escenarios diferentes para sustituir esos 1,3 millones de vehículos. El primero contempla reemplazarlos íntegramente por automóviles de combustión que cumplan la normativa Euro 6. En ese caso, la reducción de las emisiones contaminantes alcanzaría el 13%.
Una segunda alternativa combinaría vehículos eléctricos puros para sustituir los Euro 0 y modelos Euro 6 para los Euro 1. El resultado sería una reducción del 15%.
El escenario más ambicioso contempla que todos los coches retirados sean sustituidos por eléctricos de batería. En ese supuesto, el descenso de las emisiones llegaría al 17%.

La comparación permite extraer una conclusión relevante para el debate sobre la transición energética del automóvil: renovar el parque con vehículos modernos de combustión permitiría conseguir aproximadamente tres cuartas partes de la reducción máxima estimada. La electrificación completa de los vehículos sustituidos añadiría otros cuatro puntos porcentuales.
«La electrificación es fundamental para avanzar hacia una movilidad más sostenible. Retirar los vehículos más contaminantes permitiría obtener mejoras importantes en la calidad del aire a corto plazo, incluso antes de alcanzar una electrificación generalizada», señala Queralt Grané, director de Estrategia y Operations de BIP Iberia.
Conviene precisar que las cifras del estudio se refieren a las emisiones de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno e hidrocarburos. No incluyen el CO2, por lo que no deben interpretarse como una estimación de la reducción global de gases de efecto invernadero. Además, se trata de una simulación teórica basada en los límites establecidos por la normativa europea, que no incorpora variables como el kilometraje anual o las condiciones reales de utilización de cada automóvil.
El coste de renovar el parque: 5.700 millones de euros
La otra gran cuestión que plantea el informe es cómo financiar una renovación de semejante dimensión. Sustituir 1,3 millones de vehículos en un periodo relativamente corto requeriría un esfuerzo económico considerable, especialmente si se pretende orientar toda la operación hacia el vehículo eléctrico.
BIP Iberia calcula que, si todos los automóviles retirados fueran reemplazados por eléctricos y recibieran una ayuda pública de 4.500 euros por unidad, equivalente a la subvención máxima contemplada en el Programa Auto+, el desembolso teórico alcanzaría los 5.700 millones de euros.
La cifra permite dimensionar el desafío. El presupuesto asignado al Programa Auto+ para 2026 asciende a 400 millones de euros, por lo que financiar una operación de estas características supondría multiplicar por más de catorce esa dotación.
Aunque una renovación de esta magnitud se distribuiría previsiblemente a lo largo de varios ejercicios, el cálculo evidencia las limitaciones de confiar exclusivamente en las subvenciones públicas para acelerar la transformación del parque automovilístico.
El informe considera que completar la operación en un plazo de tres años difícilmente sería posible recurriendo únicamente a los presupuestos de las administraciones. Sería necesario combinar recursos públicos y privados, además de establecer incentivos específicos para facilitar la retirada definitiva de los vehículos más antiguos.
«No podemos plantear una renovación de esta magnitud apoyándonos únicamente en las ayudas públicas. Es necesario diseñar mecanismos que movilicen también recursos privados y que incentiven de forma efectiva la retirada de los coches más antiguos», concluye Queralt Grané.
El análisis vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes problemas de la movilidad en España: la transición hacia tecnologías menos contaminantes no depende únicamente de impulsar las ventas de coches eléctricos, sino también de conseguir que los vehículos más antiguos abandonen progresivamente las carreteras. Una renovación que, a tenor de los datos, podría ofrecer resultados ambientales significativos incluso sin imponer que todos los automóviles nuevos sean eléctricos.

Deja una respuesta