
Volkswagen empieza a recoger los frutos de ese cambio de tendencia. El grupo alemán ha disparado su cartera de pedidos de vehículos eléctricos en Europa gracias a una oferta más accesible y adaptada al mercado. Sin embargo, la creciente presión de los fabricantes chinos y la necesidad de sostener el negocio tradicional obligan a afrontar la transición sin caer en la complacencia.
Después de varios años marcados por la incertidumbre en torno al vehículo eléctrico, Volkswagen comienza a ver señales de que su estrategia empieza a conectar con el mercado europeo. Los datos del primer semestre de 2026 reflejan una evolución desigual a nivel mundial, pero dejan un mensaje claro: Europa vuelve a responder a la oferta eléctrica del grupo.
Entre enero y junio, el consorcio alemán entregó 4,13 millones de vehículos en todo el mundo, un 6% menos que en el mismo periodo del año anterior. La caída tiene un responsable evidente: China. El mayor mercado del automóvil retrocedió un 26% para Volkswagen, afectado por una intensa competencia local y una guerra de precios que continúa presionando a todos los fabricantes internacionales.
Frente a ese escenario, Europa se consolida como el principal apoyo para la estrategia de electrificación del grupo.
Europa vuelve a impulsar el crecimiento
Volkswagen mantiene el liderazgo del mercado europeo de vehículos eléctricos, elevando además su cuota del 20% al 21%.
Más importante que esa posición es la evolución de la demanda. La cartera de pedidos de vehículos eléctricos en Europa supera en más de un 50% la registrada a finales de 2025, un indicador que confirma que el mercado comienza a recuperar la confianza en este tipo de vehículos cuando la oferta responde mejor a las necesidades del cliente.
La nueva generación de modelos compactos explica buena parte de ese cambio. El recientemente presentado Volkswagen ID. Polo, junto al Škoda Epiq y el CUPRA Raval, suma ya más de 54.000 pedidos, reforzando la apuesta del grupo por una electrificación más accesible y orientada al gran público.
En esa estrategia cobra ahora especial importancia la ampliación de la gama del CUPRA Raval con la nueva versión Plus, que llegará a los concesionarios a partir de septiembre. Equipada con un motor eléctrico de 135 CV y una nueva batería de litio-ferrofosfato (LFP), ofrece hasta 328 kilómetros de autonomía y, sobre todo, rebaja la barrera de entrada al modelo.
Con un precio de partida de 29.530 euros, que puede situarse en torno a los 25.000 euros con las ayudas del Plan Auto+ antes de aplicar posibles descuentos comerciales, esta variante refuerza la estrategia del grupo de acercar el coche eléctrico a un público más amplio. No es un movimiento menor: en un mercado donde el precio sigue siendo el principal freno para muchos compradores, disponer de versiones de acceso competitivas puede marcar la diferencia en la segunda fase de la electrificación europea.
En conjunto, los pedidos de todas las tecnologías crecieron un 4% durante el segundo trimestre, mientras que la cartera global aumentó alrededor de un 12%. Además, los vehículos eléctricos ya representan más del 30% de todos los pedidos pendientes de entrega.

Los híbridos también ganan protagonismo
La estrategia del Grupo Volkswagen no pasa únicamente por el vehículo cien por cien eléctrico. Durante el primer semestre, las entregas mundiales de híbridos enchufables (PHEV) y vehículos de autonomía extendida (EREV) crecieron un 27%, hasta alcanzar las 246.000 unidades.
Esta evolución confirma una tendencia que empieza a consolidarse en numerosos mercados: muchos compradores continúan apostando por tecnologías electrificadas que permiten reducir emisiones sin renunciar todavía a la flexibilidad de un motor de combustión para los desplazamientos más largos.
En China, por ejemplo, el nuevo ID. ERA equipado con sistema de autonomía extendida ya ha superado las 10.000 entregas, una muestra de cómo el grupo está adaptando su oferta a las particularidades de cada mercado.
Audi avanza, pero todavía lejos del protagonismo esperado
La recuperación eléctrica tampoco se reparte de forma uniforme entre las distintas marcas del grupo.
Aunque Audi sitúa tres modelos entre los diez eléctricos más vendidos del consorcio —el Q4 e-tron, el nuevo Q6 e-tron y el A6 e-tron—, el liderazgo comercial corresponde a otras enseñas del grupo. El Škoda Elroq encabeza las ventas eléctricas internas, seguido por los Volkswagen ID.4 e ID.5 y el Enyaq.
Audi mantiene una presencia relevante gracias a la renovación de su gama, pero todavía busca consolidar el impacto comercial de sus nuevos eléctricos en un segmento premium cada vez más competitivo. La marca de los cuatro aros afronta una de las mayores transformaciones de su historia, con fuertes inversiones en plataformas eléctricas, software y digitalización, mientras trata de recuperar protagonismo en un mercado donde la competencia, tanto europea como china, no deja de elevar el listón.
China obliga a mantener la guardia alta
Si Europa ofrece motivos para el optimismo, China continúa siendo el gran desafío estratégico para Volkswagen.
El grupo reconoce que el mercado sigue siendo extremadamente competitivo, aunque asegura haber detectado durante el segundo trimestre los primeros signos de recuperación gracias a los nuevos modelos eléctricos desarrollados específicamente para el mercado chino.
La velocidad de innovación de los fabricantes locales y su creciente presencia en Europa obligan, sin embargo, a no caer en la complacencia. La competencia ya no se limita al mercado asiático y cada nuevo lanzamiento europeo convive con una oferta china cada vez más amplia, tecnológicamente avanzada y muy agresiva en precio, una presión que previsiblemente seguirá aumentando durante los próximos años.

Encontrar el equilibrio de la transición
Los datos del primer semestre permiten afirmar que Volkswagen ha encontrado una dirección más clara para su ofensiva eléctrica en Europa. La evolución de los pedidos demuestra que el mercado responde cuando la oferta combina autonomía, tecnología y precios más ajustados.
Sin embargo, el reto del grupo va mucho más allá de vender más coches eléctricos. La transición deberá convivir durante años con un negocio tradicional que continúa generando buena parte del volumen y de los recursos necesarios para financiar esta transformación industrial. Mantener la fortaleza de sus modelos de combustión e híbridos mientras acelera el desarrollo de su gama eléctrica será tan importante como seguir ganando cuota en el mercado de los BEV.
En ese delicado equilibrio entre impulsar la electrificación y preservar la rentabilidad de su negocio histórico se jugará buena parte del futuro del mayor fabricante europeo. Porque Europa vuelve a creer en los eléctricos de Volkswagen, pero la verdadera prueba consistirá en mantener esa confianza mientras la competencia china sigue elevando el nivel de exigencia y el mercado continúa cambiando a gran velocidad.

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