Un estudio de Carvertical revela que España tiene un índice de daños en vehículos inferior a la media. Es algo que puede estar relacionado con las bajas multas por exceso de velocidad de nuestro país.

Conducir más rápido de lo permitido es una tentación para muchos automovilistas. Sin embargo, la velocidad sigue siendo uno de los principales factores de riesgo en carretera: un aumento de apenas un kilómetro por hora en zonas urbanas puede incrementar hasta en un 4% la probabilidad de sufrir un accidente.
En Europa, la severidad de las multas varía tanto como la propia cultura de la conducción. España, en este escenario, se sitúa en una posición llamativa: las sanciones son relativamente bajas en comparación con otros países, pero el índice de vehículos dañados está por debajo de la media continental.
Multas bajas, siniestralidad contenida
En nuestro país, superar el límite de velocidad en 15 km/h supone una multa de 50 euros, cifra que puede duplicarse si no se abona en los primeros veinte días. Considerando que el salario medio español ronda los 1.880 euros mensuales, la sanción equivale apenas al 2,7 % de los ingresos de un trabajador.
A pesar de ello, los datos sitúan a España en el grupo de países europeos con menos coches accidentados: solo el 36,4 % de los vehículos revisados presentaban daños, lo que coloca a nuestro país en la parte baja del ranking. Una cifra que contrasta con la de países del Este de Europa, donde las sanciones son menores pero los índices de siniestralidad son mucho más elevados.
Escandinavia, la otra cara de la moneda
En el extremo contrario están los países nórdicos, que lideran la lista de sanciones más severas. Dinamarca, por ejemplo, impone multas de más de 400 euros por superar en apenas 15 km/h el límite en zonas urbanas, lo que representa cerca del 10 % del salario mensual medio. El resultado es un parque automovilístico con índices de daños mucho más bajos: solo uno de cada cinco coches ha estado implicado en accidentes.
En Finlandia o Suiza, las sanciones son aún más disuasorias gracias a un sistema progresivo que vincula la cuantía de la multa con los ingresos del infractor. El caso más sonado fue el de un millonario finlandés que tuvo que abonar 121.000 euros por superar en 30 km/h la velocidad permitida.

Europa Central y del Este, más siniestralidad con sanciones reducidas
En países como Polonia, Letonia o Eslovaquia, las sanciones rara vez superan los 40 euros, lo que supone un porcentaje mínimo de los salarios mensuales. Sin embargo, allí más de la mitad de los vehículos han sufrido daños en algún momento. Polonia es el ejemplo más extremo, con un 62 % de coches accidentados, lo que la convierte en la nación con peores cifras de Europa en este ámbito.
Concienciación más allá de la sanción
El caso de España, Alemania o Reino Unido demuestra que no siempre es necesario imponer multas desorbitadas para lograr un nivel aceptable de seguridad. En estos países, las sanciones son moderadas, pero los índices de siniestralidad no alcanzan los niveles alarmantes del Este de Europa. La clave, según los expertos, está en la educación vial y en la percepción social de los riesgos asociados a la velocidad.
En definitiva, la experiencia europea revela un equilibrio complejo entre sanciones, concienciación y cultura al volante. España, por ahora, parece moverse en una zona intermedia: sin castigos ejemplarizantes como los de Escandinavia, pero con una tasa de accidentes relativamente contenida. Una señal de que, más allá de las multas, la seguridad en carretera depende en gran medida de la responsabilidad individual de los conductores.

Deja un comentario