
El mercado español del automóvil cierra el año con casi 1,15 millones de turismos vendidos y un crecimiento a doble dígito. La electrificación dispara las cifras, las flotas tiran de la demanda y el sector mira a 2026 con el objetivo de recuperar, por fin, los niveles prepandemia.
El ejercicio 2025 quedará marcado como un punto de inflexión para el automóvil en España. Las matriculaciones de turismos alcanzaron las 1.148.650 unidades, un 12,9% más que en 2024, confirmando que el mercado ha dejado atrás los años más convulsos y entra en una fase de crecimiento sostenido. Un balance que devuelve confianza a fabricantes y concesionarios y que refuerza el papel del motor como uno de los grandes dinamizadores de la economía.
El cierre del año, eso sí, introduce matices. Diciembre registró 103.012 matriculaciones, un 2,2% menos que en el mismo mes del año anterior, cuando el impacto extraordinario de la DANA disparó las compras. Sin ese efecto puntual, el dato mensual refleja un mercado más normalizado, mientras que el acumulado anual ofrece una radiografía mucho más sólida de la tendencia real.
Un mercado que avanza, aunque aún no ha llegado a su techo
Desde la patronal de fabricantes, el mensaje es de optimismo contenido. Félix García, director de comunicación y marketing de ANFAC, destaca que “cerramos un 2025 con un crecimiento a doble dígito, con casi 1,15 millones de turismos vendidos”, poniendo en valor que tanto los particulares como las empresas “han aumentado su demanda de vehículos nuevos tirando del mercado”.
No obstante, el sector es consciente de que todavía queda camino por recorrer. “Seguimos lejos de los 1,259 millones de unidades de 2019”, recuerda García, aunque confía en que “en 2026 nos quedemos ya cerca de la cota alcanzada antes de la pandemia”. Una referencia que permite dimensionar el esfuerzo pendiente, pero también el terreno ya recuperado.
2025, el año en que el eléctrico rompió barreras
Si hay un titular incuestionable del ejercicio es el de la electrificación. Las ventas de vehículos electrificados (eléctricos puros e híbridos enchufables) se dispararon un 94,6% hasta alcanzar las 225.616 unidades, lo que supone ya el 19,6% del mercado total. Un salto histórico que cambia la fisonomía del parque móvil y la estrategia comercial de las marcas.
En este punto, la visión del director general de ANFAC es especialmente reveladora. José López-Tafall subraya que “2025 ha sido un año histórico para la venta de turismos electrificados, superando las 225.000 unidades, algo impensable hace unos años”. Pero va más allá: “también hemos superado otra cota histórica, como es haber vendido más de 100.000 turismos eléctricos en un solo año”.
Una cifra simbólica que confirma que el coche eléctrico ha dejado de ser un producto de nicho para convertirse en una alternativa real, especialmente en flotas y en determinados perfiles urbanos, aunque todavía con margen de crecimiento frente a los principales mercados europeos.
La hoja de ruta hacia 2030
Mirando ya a 2026 y al medio plazo, López-Tafall sitúa el foco en la estrategia industrial. “España debe continuar avanzando en la movilidad de bajas y cero emisiones”, señala, recordando que este objetivo se articula a través del Plan España Auto 2030, una hoja de ruta diseñada para elevar las ventas de vehículos electrificados y, al mismo tiempo, reforzar la competitividad de la industria nacional.
No es un asunto menor. España sigue siendo el segundo fabricante europeo y el noveno mundial, y el reto pasa por atraer inversiones que permitan transformar las plantas hacia la producción de vehículos con enchufe. En este proceso, el plan apuesta por la flexibilidad y por una colaboración estrecha entre administraciones estatales y autonómicas, especialmente para acompañar a la industria de componentes en su propia reconversión.
Incentivos, demanda y una asignatura pendiente
En el lado del consumidor, ANFAC confía en que 2026 mantenga la inercia positiva gracias a la prórroga de la deducción del 15% en el IRPF, hasta 3.000 euros, por la compra de vehículos eléctricos, y a las nuevas ayudas del Plan Auto+, que el Ministerio de Industria está ultimando. “Estas medidas tirarán de las ventas de vehículos con enchufe y nos permitirán acercarnos a las cuotas de mercado de Europa, que todavía son más elevadas que las de España”, apunta López-Tafall.
Sin embargo, el directivo advierte de un punto débil que amenaza con frenar la transición: la electrificación del transporte por carretera. “Los vehículos industriales no tienen ayudas a la descarbonización desde abril de 2024, y eso está haciendo mella en un sector clave para la economía española”, lamenta, en un contexto en el que las matriculaciones de industriales y autobuses cerraron 2025 con un descenso del 3,1%.
2026, el año decisivo
Con todos estos elementos sobre la mesa, el sector encara 2026 como el ejercicio de la consolidación. Las previsiones de Faconauto apuntan a un mercado que podría situarse entre 1,25 y 1,3 millones de turismos, mientras la electrificación sigue ganando peso y el rejuvenecimiento del parque se convierte en una prioridad inaplazable.
Tania Puche, directora de comunicación de GANVAM, define 2025 como “un año de transición”, marcado por el efecto DANA y la llegada de nuevas marcas con precios competitivos. “Encargamos 2026 con el optimismo de que será el año de la recuperación”, asegura, anticipando que la electrificación podría acercarse al 30% de cuota.
2025 ha demostrado que el mercado responde cuando confluyen demanda, incentivos y oferta competitiva. El desafío ahora es transformar este crecimiento en una recuperación estructural, capaz de modernizar el parque, reducir emisiones y asegurar el futuro industrial del automóvil en España. El motor vuelve a empujar; toca mantener la marcha.
La gran incógnita será comprobar si este ritmo de crecimiento es sostenible sin estímulos extraordinarios y si el coche eléctrico logra mantener su escalada cuando la novedad deje paso a la normalidad.

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