
El coche con enchufe es uno de los segmentos de mayor crecimiento dentro del mercado automovilístico español y confirma la aceleración de la movilidad sostenible en España. Eso sí, hay varias velocidades en nuestro país, Madrid concentra el 40% de ellos.
España ha cruzado por primera vez la barrera de los 600.000 vehículos eléctricos puros e híbridos enchufables en circulación, un hito que confirma que la movilidad con enchufe ya no es una rareza, sino una tendencia claramente al alza dentro del mercado automovilístico nacional. Así lo refleja el último análisis elaborado por Bipi, a partir de los datos oficiales de matriculaciones y del anuario estadístico de la Dirección General de Tráfico (DGT).
La cifra consolida al coche eléctrico y al híbrido enchufable como uno de los segmentos con mayor crecimiento en España y apunta a una aceleración sostenida de la movilidad sostenible, aunque todavía con un importante margen de mejora si se compara con los grandes países de nuestro entorno europeo.
Un crecimiento récord en un solo año
De ese parque total de más de 600.000 coches con cable que ya circulan por las carreteras españolas, cerca de 225.000 unidades —el 37% del total— se matricularon solo en 2025, entre los meses de enero y diciembre. Un dato que da buena muestra del ritmo sin precedentes que ha alcanzado este tipo de vehículos y que ha permitido cerrar el ejercicio con cifras históricas.
Según los datos recopilados por Bipi, la demanda de coches eléctricos puros e híbridos enchufables prácticamente se duplicó en 2025 respecto al año anterior, cuando las matriculaciones no llegaron a las 120.000 unidades. Un salto cuantitativo que no se había visto hasta ahora en el mercado español y que confirma un cambio de mentalidad progresivo entre los conductores, empujado tanto por las restricciones medioambientales como por la mejora de la oferta y las ayudas públicas.
Estos 225.000 nuevos coches con enchufe se suman a un parque que, según la DGT, cerró diciembre de 2024 con algo más de 420.000 vehículos eléctricos e híbridos enchufables en circulación. De mantenerse esta tendencia, 2026 arrancará con el reto —más que plausible— de alcanzar en los primeros meses del año la simbólica cifra de 700.000 coches con cable en España.
España avanza, pero sigue lejos de Europa
Pese a lo llamativo de los datos, la penetración del coche eléctrico en España sigue siendo baja en términos relativos. Según el anuario de la DGT con fecha de 31 de diciembre de 2024, los 420.811 vehículos con enchufe entonces registrados apenas suponían un 1,66% del total de turismos en circulación, que asciende a 25,24 millones de coches.
Es aquí donde la comparación con otros países de nuestro entorno resulta especialmente reveladora. En Francia, por ejemplo, la cuota de vehículos eléctricos e híbridos enchufables supera ya el 4% del parque total, impulsada por una política fiscal agresiva y un despliegue de infraestructura de recarga mucho más avanzado. Italia, tradicionalmente más rezagada, se mueve en torno al 2,5%, mientras que Portugal se ha convertido en uno de los alumnos aventajados del sur de Europa, con una penetración cercana al 5% y una clara apuesta institucional por el vehículo eléctrico.
España, por tanto, avanza, pero lo hace todavía a medio gas si se la compara con estos mercados. La diferencia no está solo en el poder adquisitivo, sino también en la estabilidad de los planes de ayudas, la fiscalidad y la red de puntos de recarga, factores clave para que el salto definitivo se consolide.
Madrid tira del carro eléctrico
El análisis territorial del parque de vehículos con enchufe deja otra conclusión clara: la movilidad eléctrica no avanza al mismo ritmo en todas las comunidades autónomas. Madrid se erige, con mucha diferencia, como el principal mercado del coche eléctrico en España. Hasta el cierre del último ejercicio, la Comunidad de Madrid concentraba el 42% de todo el parque nacional de vehículos con enchufe.
A bastante distancia aparece Cataluña, con el 15,3%, seguida de la Comunidad Valenciana, que representa el 8,5% del total. Son territorios donde confluyen mayores restricciones medioambientales, rentas más altas y una red de recarga algo más desarrollada, lo que facilita la adopción del coche eléctrico.
En el lado opuesto se sitúan Ceuta, Melilla, La Rioja, Extremadura y Cantabria, las comunidades con menor índice de penetración del vehículo con enchufe. En estos casos, el menor volumen de matriculaciones, la dispersión geográfica y la falta de infraestructura siguen siendo frenos evidentes para la electrificación del parque móvil.
Un camino aún por recorrer
España ha dado un paso importante al superar los 600.000 coches con enchufe en circulación, pero el contexto europeo deja claro que el recorrido todavía es largo. El crecimiento es sólido y las cifras invitan al optimismo, pero para acercarse a países como Francia o Portugal será imprescindible acelerar la instalación de puntos de recarga, ofrecer estabilidad en las ayudas y reducir la brecha territorial que hoy marca el mapa del coche eléctrico en nuestro país. El enchufe ya está aquí; ahora falta que llegue de verdad a todos los rincones.

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