
Hay motores que marcan una época y otros que directamente construyen una leyenda. En 2026, Audi celebrará el 50 aniversario de su icónico motor de cinco cilindros, una mecánica que ha dado forma al ADN deportivo de la marca de los cuatro aros y que, medio siglo después, sigue más viva que nunca. Tan viva que Audi ha decidido “donar” este propulsor histórico para que Cupra pueda montarlo en el Formentor, un gesto cargado de simbolismo dentro del Grupo Volkswagen.
Hablar del motor de cinco cilindros de Audi es hablar de identidad, de competición y de carácter. Desde su debut en 1976 bajo el capó del Audi 100, esta configuración se convirtió en una seña de identidad de la marca alemana, tanto en la carretera como en los tramos de rally. No fue una elección casual: los ingenieros de Audi buscaban algo más potente y refinado que los cuatro cilindros de la época, pero sin los inconvenientes de tamaño y peso de un seis en línea. El resultado fue una solución intermedia brillante que acabaría haciendo historia.
Cinco décadas después, el cinco cilindros no solo sigue vivo, sino que se ha transformado en uno de los motores más carismáticos del mercado. Su máximo exponente actual es el 2.5 TFSI que equipa el Audi RS 3, una mecánica que combina rendimiento extremo, fiabilidad y un sonido inconfundible que ha alcanzado estatus de culto entre los aficionados.

De los rallyes al mito del quattro
El gran salto a la leyenda llegó en los años 80 con el Audi quattro. El motor de cinco cilindros turboalimentado, combinado con la tracción total permanente, cambió para siempre el mundo de los rallyes. Los títulos mundiales, los nombres propios como Hannu Mikkola o Stig Blomqvist y máquinas tan radicales como el Sport quattro convirtieron a Audi en referencia absoluta del motorsport.
Aquel bloque fue evolucionando hasta alcanzar cifras que parecían imposibles para la época. El Sport quattro homologado para carretera llegó a ofrecer más de 300 CV, mientras que las versiones de competición del Grupo B superaron con holgura los 450 CV. Y si hay una imagen grabada en la memoria colectiva, es la del Audi Sport quattro S1 escalando Pikes Peak en 1987 con Walter Röhrl al volante, rugiendo como ningún otro coche.
Un sonido que no se puede confundir
Si algo distingue al cinco cilindros de Audi frente a cualquier otro motor es su sonido. No es solo potencia: es personalidad. La secuencia de encendido impar y su arquitectura generan un ritmo único, un bramido metálico que se reconoce al instante incluso con los ojos cerrados. Es uno de esos sonidos que no necesitan presentación y que forman parte de la experiencia de conducción tanto como la aceleración o el paso por curva.
En el actual 2.5 TFSI, Audi ha sabido mantener esa esencia, reforzándola con sistemas de escape deportivos y una gestión electrónica que permite modular el carácter del motor según el modo de conducción. Un guiño claro a los puristas en una era dominada por la electrificación y el silencio.

El regreso triunfal: RS 3 y 400 CV
Tras desaparecer durante un tiempo en los años 90, el motor de cinco cilindros volvió por todo lo alto en 2009 con el Audi TT RS. Desde entonces, ha ido evolucionando hasta alcanzar su máxima expresión en el Audi RS 3 actual. Con 400 CV y 500 Nm de par, este compacto deportivo es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 3,8 segundos y rozar los 290 km/h con el paquete adecuado.
Más allá de las cifras, el secreto está en cómo entrega la potencia: desde abajo, con contundencia, y estirando hasta la zona alta del cuentavueltas sin perder carácter. Es un motor que no se limita a correr; invita a conducir.
Tecnología alemana… ensamblada a mano
Otro de los grandes valores del cinco cilindros de Audi es su proceso de fabricación. El 2.5 TFSI se ensambla a mano en la planta de Győr, en Hungría, por técnicos especializados. No hay robots: cada motor pasa por más de veinte estaciones de montaje y un exhaustivo proceso de pruebas antes de viajar a Ingolstadt para ser instalado en el RS 3.
Materiales ligeros, soluciones técnicas avanzadas y un control de calidad casi artesanal explican por qué esta mecánica sigue siendo una referencia en términos de rendimiento y fiabilidad, incluso en condiciones extremas.

El “regalo” de Audi a Cupra: el Formentor más salvaje
Pero el aniversario no solo mira al pasado. Audi ha decidido celebrar estos 50 años de historia compartiendo su joya más preciada dentro del grupo. El motor de cinco cilindros ha sido “donado” para que Cupra pueda montarlo en el Formentor, un movimiento estratégico y emocional a partes iguales.
Para Cupra, supone un salto de prestigio y deportividad. Para Audi, es una forma de perpetuar la leyenda de su motor más icónico en una nueva generación de deportivos. Y para los aficionados, una noticia que confirma que, incluso en plena transición eléctrica, todavía hay espacio para la pasión, el sonido y los motores con alma.

Medio siglo después, la leyenda continúa
En 2026, Audi celebrará 50 años de un motor que no solo impulsó coches, sino que definió una manera de entender la automoción. Del Audi 100 al RS 3, de los rallyes del Grupo B a Pikes Peak, y ahora también al Cupra Formentor, el cinco cilindros sigue demostrando que algunas ideas, cuando son buenas, no envejecen: se convierten en leyenda.

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