
Citroën mueve ficha antes que nadie y garantiza al comprador la ayuda máxima para situar su ë-C3 en 11.700 euros. Una cifra que aprieta a rivales como el Dacia Spring y el BYD Dolphin Surf y que convierte al utilitario francés en la nueva referencia del eléctrico asequible en España.
El mercado del coche eléctrico en España vive una guerra silenciosa pero decisiva: la del precio de acceso. Y en esa batalla, Europa ha decidido no quedarse atrás. Frente a la presión de las marcas chinas, los fabricantes tradicionales están moviendo ficha para evitar que el segmento urbano eléctrico se convierta en un monopolio asiático.
La última jugada llega de la mano de Citroën, que ha decidido adelantar por su cuenta la ayuda máxima prevista en el próximo Plan Auto+ para situar el ë-C3 en 11.700 euros como precio efectivo de partida. Una cifra que cambia las reglas del juego.
Pero antes de confirmar si realmente es el más barato, conviene analizar qué están haciendo el resto de protagonistas.
Los rivales europeos: Dacia, Renault y Fiat aún por encima
En el frente europeo, el competidor natural en precio ha sido históricamente el Dacia Spring. Durante años ha ostentado el título de eléctrico más asequible del mercado español. Sin embargo, su planteamiento es claramente más básico: potencias de entre 45 y 65 CV y una concepción más próxima a un urbano de mínimos.
Incluso aplicando ayudas estatales, el Spring rara vez perfora con claridad la barrera psicológica de los 12.000 euros en condiciones óptimas. Y lo hace con menos potencia y menor ambición técnica que el Citroën.

Por encima se sitúan propuestas como el nuevo Renault 5 eléctrico o el 500e de Fiat. Ambos juegan en una liga distinta en términos de posicionamiento y precio. Incluso con ayudas completas, sus tarifas finales quedan varios miles de euros por encima del umbral que ahora marca el ë-C3.
Europa, hasta ahora, no había conseguido bajar con claridad al terreno de los 12.000 euros en un utilitario eléctrico “real” del segmento B.
La presión asiática: BYD y su Dolphin Surf
Si hay una marca que ha tensionado el mercado en los últimos meses esa es BYD. El fabricante chino ha ampliado su ofensiva en Europa con modelos cada vez más adaptados al gusto continental.
Entre ellos destaca el Dolphin Surf, su apuesta en el segmento urbano eléctrico asequible. Con campañas comerciales agresivas, BYD busca compensar el hecho de que muchos de sus modelos no pueden acogerse a la totalidad de las ayudas públicas por no cumplir el criterio de producción europea.
Aun así, incluso con promociones y descuentos, el precio final efectivo del Dolphin Surf se sitúa por encima de la cifra que ahora anuncia Citroën para el ë-C3.
La estrategia de BYD pasa por equipamiento, tecnología y autonomía competitiva, pero no logra —al menos por el momento— romper la barrera simbólica de los 12.000 euros como precio comunicado al cliente.

Podríamos meter aquí el MG4 pero está por encima del ë-C3 en tamaño y concepto. Incluso con ayudas máximas y campañas comerciales, su precio final se mantiene normalmente en el entorno de los 18.000 euros.
Ha sido una marca clave en la bajada general de precios, pero no compite en el mismo punto de entrada ultra económico que ahora marca Citroën.
La jugada de Citroën: eliminar la incertidumbre
Aquí es donde está la clave estratégica. El ë-C3 se fabrica en Serbia, fuera de la Unión Europea. Eso implica que, en principio, solo puede recibir 3.375 euros de ayuda pública directa. La marca francesa ha decidido completar hasta los 4.500 euros máximos con un descuento propio.
A esa cifra se suman los 900 euros procedentes de los Certificados de Ahorro Energético. Y todo ello sin contar la deducción del 15% en el IRPF que podrá aplicarse el comprador en 2026 y que por tanto reduce todavía más la factura real definitiva..
Más allá del número final, el movimiento es político y comercial: el cliente recibe el descuento en el momento de la compra, sin esperar meses a que la Administración abone la subvención. En un mercado donde la burocracia ha sido una de las grandes barreras psicológicas, la marca elimina incertidumbre.

Un eléctrico “de verdad” por 11.700 euros
El Citroën ë-C3 no es un microcoche ni un experimento urbano limitado. Monta un motor eléctrico de 83 kW (113 CV) y ofrece hasta 320 kilómetros de autonomía en ciclo WLTP en su versión de mayor batería.
Son cifras que lo convierten en un coche plenamente válido como segundo vehículo familiar e incluso como coche principal para uso urbano e interurbano ligero.
Ese equilibrio entre precio, potencia y autonomía es lo que marca la diferencia frente a propuestas más básicas.
Es el más barato del mercado
Si se analizan las cifras en igualdad de condiciones —incluyendo ayudas máximas y campañas oficiales—, el Citroën ë-C3 se posiciona hoy como el coche eléctrico nuevo más barato anunciado en el mercado español en precio efectivo.
Ni Dacia, ni Renault, ni Fiat, ni BYD, ni MG comunican actualmente un precio final por debajo de los 12.000 euros para un eléctrico de segmento B con más de 100 CV y autonomía cercana a los 300 kilómetros.
La batalla por el eléctrico asequible ya no es exclusiva de Asia. Europa ha decidido plantar cara. Y, al menos por ahora, el primer asalto lo gana Citroën.

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