
Un informe internacional sobre la madurez de la transición energética sitúa a España en el puesto 17 del mundo en adopción de vehículos eléctricos. Aunque el país lidera el grupo intermedio de mercados en proceso de electrificación, la falta de infraestructura de recarga y el bajo peso del eléctrico en el parque automovilístico siguen frenando su despegue frente a los países del norte de Europa.
España avanza en la transición hacia el coche eléctrico, pero aún se mantiene lejos de los países que lideran este cambio tecnológico. Según el informe “Puntuación de madurez en transición energética” elaborado por Arval Consulting, nuestro país ocupa el puesto 17 en el ranking mundial de adopción de vehículos eléctricos, con una puntuación de 51 puntos sobre 100.
El estudio analiza el grado de preparación de distintos mercados para la electrificación del automóvil mediante variables como el coste total de propiedad frente a los vehículos de combustión, la red pública de recarga, la cuota de mercado de los eléctricos o el grado de descarbonización de la producción eléctrica.
Los resultados muestran una clara jerarquía internacional. Noruega lidera el ranking con 81 puntos, seguida de Países Bajos (68) e Israel (66). Tras ellos aparecen Bélgica (63), Reino Unido (59) y el grupo formado por Dinamarca, Suecia y Luxemburgo, todos con 58 puntos.
Europa marca el ritmo de la electrificación
El informe confirma que Europa es actualmente la región más avanzada en la transición hacia el coche eléctrico, con una puntuación media de 50 sobre 100, lo que supone una mejora de 14 puntos respecto a 2024.
Sin embargo, el continente muestra una brecha clara entre el norte y el sur. Los países del norte y oeste de Europa han desarrollado con mayor rapidez las infraestructuras de recarga y han impulsado políticas públicas más ambiciosas para acelerar la adopción del vehículo eléctrico.
En este grupo de líderes figuran países como Noruega, Países Bajos, Dinamarca o Suecia, donde el coche eléctrico ya representa una parte muy significativa del mercado. En estos territorios se combinan redes de carga densas, incentivos públicos sólidos y objetivos políticos claros.
En el segundo nivel de madurez, definido por el informe como “países preparados para una mezcla de eléctricos e híbridos enchufables”, aparecen Francia (58 puntos), Alemania, Austria y Portugal (55), Suiza (54) y Finlandia (51).
España se sitúa en la tercera categoría, denominada “avanzado en la transición, listo para la combinación de eléctricos y motores de combustión interna”. En este grupo figuran también Italia (48 puntos), Lituania (47), Rumanía y Turquía (46), Grecia, Letonia e Irlanda (45), además de Hungría (44) y Eslovaquia y Estonia (41).
Por detrás quedan los países que aún se encuentran en una fase inicial del proceso. Rusia (40), República Checa (37) y Polonia (36) integran el grupo considerado “en transición”, mientras que Serbia (26) y Montenegro (25) aparecen como los mercados menos preparados para la electrificación.
España lidera su grupo, pero con debilidades
Aunque España no se encuentra entre los países punteros, el informe subraya que es el país con mejor puntuación dentro de su categoría.
La calificación de 51 puntos se obtiene a partir de varios indicadores. Entre los aspectos más positivos figura la paridad del coste total de propiedad (TCO) entre vehículos eléctricos y de combustión, donde España alcanza 91 puntos sobre 100.
También destaca el grado de descarbonización de la producción eléctrica, que obtiene 84 puntos, lo que significa que el sistema energético español tiene una creciente presencia de renovables.
Sin embargo, el informe señala dos debilidades claras. La primera es el peso todavía reducido del coche eléctrico en el parque automovilístico, con apenas 4 puntos sobre 100 en la flota activa y 9 puntos en entregas acumuladas. La segunda es la infraestructura de recarga, que apenas alcanza 15 puntos sobre 100, reflejando la falta de puntos de carga públicos en comparación con los países más avanzados.

Malestar con las ayudas públicas
El informe coincide con otro estudio, el Observatorio Cetelem de la Automoción en Europa 2026, que detecta un importante descontento ciudadano con las ayudas a la compra de vehículos, especialmente los eléctricos.
Según este análisis, el 65% de los consumidores considera que las ayudas públicas son poco claras. Los niveles más altos de percepción negativa se registran en Japón (83%) y Portugal (82%).
En la Unión Europea, la media se sitúa en el 68%, mientras que España alcanza el 70%, dos puntos por encima del promedio comunitario.
Además, el 71% de los ciudadanos critica la inestabilidad de estas políticas, que suelen cambiar con frecuencia. En España esta percepción es aún mayor, con un 76%, cinco puntos por encima de la media europea.
China domina el mercado asiático
Fuera de Europa, el informe destaca el peso creciente de China, que obtiene 58 puntos sobre 100 y se sitúa como el gran referente asiático en la electrificación del automóvil.
El gigante asiático domina la producción, las ventas y la fabricación de baterías, y concentra una parte muy significativa de la inversión global en este sector. Además, dispone de una red de recarga extensa y en rápida expansión, lo que facilita la adopción masiva de vehículos eléctricos.
El estudio apunta a que el país mantendrá su liderazgo gracias a un fuerte apoyo político y a una industria orientada a la exportación.
En el sudeste asiático, en cambio, el desarrollo es más desigual. Aunque el interés de los consumidores es elevado, la penetración del coche eléctrico sigue siendo reducida, en torno al 11% en algunos mercados clave. Singapur lidera la región, mientras que países como Filipinas o Indonesia todavía deben mejorar su infraestructura.
Norteamérica avanza, pero con desigualdades
En Estados Unidos y Canadá, la puntuación media es de 42 sobre 100, lo que refleja un progreso más lento que en Europa o China.
Aunque existen incentivos federales y programas de inversión en infraestructuras, la adopción del coche eléctrico es desigual entre estados y regiones. La red de recarga sigue creciendo, pero todavía presenta menor densidad y comodidad que en los mercados europeos.
Además, los cambios políticos pueden influir de forma significativa en la evolución del sector, especialmente cuando se modifican los programas de ayudas o los incentivos fiscales.
Latinoamérica aún se encuentra en una fase inicial
La situación es todavía más incipiente en Latinoamérica, donde la puntuación media se sitúa en 32 sobre 100.
En muchos países, la penetración del vehículo eléctrico es baja debido a problemas de asequibilidad, falta de infraestructura y menor prioridad política. Aun así, algunos mercados comienzan a mostrar interés, aunque siguen enfrentando importantes limitaciones estructurales.
Oriente Medio y África, dos realidades muy distintas
En Oriente Medio, algunos países han acelerado su apuesta por la electrificación. Israel, con 66 puntos, se sitúa como el tercer país del mundo en el ranking, mientras que Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí también avanzan con objetivos nacionales y redes de carga en expansión.
En cambio, África aún está lejos de iniciar una transición real hacia el coche eléctrico. La falta de infraestructura, la limitada capacidad de la red eléctrica y el reducido número de estaciones de recarga frenan el desarrollo del sector.
Aunque existen algunos proyectos piloto innovadores, como sistemas de intercambio de baterías en Nigeria, el informe concluye que la preparación del continente sigue siendo muy baja.
En este contexto global, España continúa avanzando hacia la electrificación del automóvil, pero el estudio deja claro que el desarrollo de infraestructuras de recarga y la estabilidad de las políticas públicas serán claves para acelerar el cambio en los próximos años.

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