El grupo PSA ha hecho de nuevo gala de su espíritu inadaptable a la hora de desarrollar su propio modelo híbrido, y lo ha demostrado optando por diferenciarse de sus competidores con el primer modelo que combina un motor eléctrico con un bloque movido por gasóleo, alumbrando así la primera mecánica híbrida diesel del mercado y cuyo primer representante fue el Peugeot 3008 Hybrid 4.

Dentro del conglomerado francés Citroën tardó algo más en decantarse por el modelo que iba a representar su adelanto tecnológico más destacable, un coche capaz de ofrecer un rendimiento de 200CV de potencia con tracción integral y combinarlo con un consumo medio homologado de menos de 4 litros a los 100. El candidato finalmente elegido no puede sin embargo ser más adecuado, pues la silueta del exclusivo e inclasificable DS5 es el mejor traje para semejante desempeño.

Está claro que la apuesta por su gama más exclusiva ha sido una jugada redonda, y todos los integrantes de la familia DS están cosechando una gran aceptación comercial por su distinción y sus carrocerías dotadas de una estéticas siempre moderna y elegante que no dejan a nadie indiferente. El Citroën DS5 ha sido el último en llegar y se posiciona en la cúspide de este linaje, y dentro de sus versiones la híbrida que hemos tenido oportunidad de probar es el culmen de su saber hacer.

Mezclando rasgos de berlinas, familiares, cupés y hasta de todo caminos el Citroën DS5 es un coche que llama poderosamente la atención y con el que es imposible pasar inadvertido. La gente se queda mirando como si estuviera ante un gran deportivo, aunque la verdad es que parece más una nave espacial, especialmente si tu posición es sentado en el interior de su habitáculo, que recuerda a la cabina de un avión de combate y goza de unos acabados y una calidad general nunca vistos en la marca, con un techo panorámico partido en 3 partes que termina de asentar esa sensación aeronáutica.

La disposición motriz es la vista en los modelos de Peugeot, con el 408 RX como modelo más similar. Bajo el capó se aloja el bloque 2.0 HDi turbodiésel de 163 CV asociado a un cambio manual automatizado con levas en el volante, y sobre el eje trasero se sitúa el motor eléctrico, que puede aportar hasta 37CV (27Kw) en modo Sport. Este último  se alimenta con unas baterías de níquel de 1,2 kWh de capacidad, y todo el conjunto añade un sobrepeso de 120kg sobre la versión diesel equivalente para llegar a unos nada exagerados 1.660kg en orden de marcha que no suponen un gran lastre en el comportamiento dinámico del DS5, siempre aplomado y con un rodar de calidad.

Citroën consigue de esta manera tener en su gama una alternativa a las “aburridas” berlinas germánicas, atacando directamente a la línea de flotación de los productos Premium de BMW, Mercedes, Audi o Volkswagen. El DS5 viene a complementar el hueco del C5 por arriba eso está claro, y sorprende que aún siendo más corto en sus 4,53m viajaran 4 pasajeros sin ninguna estrechez (está homologado para 5), y aunque el maletero no es excesivamente pequeño en la versión normal (470litros), los 325 litros de la versión híbrida a causa del espacio necesario para las baterías si suponen un problema a la hora de viajar con este modelo.

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Y ese será el único pero a la hora de afrontar grandes desplazamientos con el DS5 Hybrid 4, pues por lo demás (quitando la posición algo elevada de conducción, pero es que a mí me gusta ir siempre pegado al suelo), el recorrido se hará en un coche con un nivel de distinción y carga tecnológica difícil de igualar por ninguno de sus competidores, y menos por los 35.000€ de precio de partida que tiene este modelo en tarifa (lo mismo que un Lexus CT200h) y con un consumo medio homologado que se queda en unos ridículos 3,8 litros a los 100 (un 23% menos que su hermano HDi a secas) que permiten certificar unas emisiones de 99g de CO2 por Km.

La prueba completa y mucho mas en ESD.

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