Que una marca como Saab que ha fabricado modelos tan emblemáticos como su Turbo de la década de los 90 esté en la cuerda floja sin un claro comprador que tome las riendas  y la devuelva al lugar que merece es algo preocupante. Tras la retirada de Koeniggsegg, Spyker Cars es la esperanza de recuperar la marca sueca, pero la jugada no se concreta. La semana pasada fracasaron las negociaciones con General Motors y desde Detroit se dijo que Saab sería cerrada gradualmente ante la imposibilidad de venderla.

Otra posibilidad pasa por que la adquiera el grupo automovilístico chino Beijing Automotive Industry Holdings Co. Ltd (BAIC) que ya ha comprado a Saab parte de su conocimiento y herramientas de producción (algunas partes del Saab 9-3, el viejo Saab 9-5 completo y tecnología de cadena cinemática (motor + transmisión) ya son propiedad de BAIC. Se ve que las herramientas estorbaban en Suecia, así que viajarán a China para utilizarse en coches del grupo chino, y Saab se lleva un dineral a cambio).

Ayer domingo Spyker hizo una nueva propuesta con 11 puntos revisados que hicieron fracasar la negociación anterior, es decir, ceden un poco de terreno para intentar salvar Saab, ya que no entra en los planes de futuro de GM a pesar de lo que encierra de tradición y marca.

El plazo para que General Motors decida acaba el 31 de diciembre y desde Detroit anuncian que en caso de que se quede desierta la puja se va a proceder a un cese ordenado de la actividad de la marca y a su cierre responsable. Eso sí, dicen que se harán cargo de las garantías y compromisos con el cliente, como ya han hecho con otras marcas como Oldsmobile.

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