Ya he dicho en más de una ocasión que pocos son los fabricantes que quieren perderse la jugada de los SUVS compactos y su arrollador éxito comercial. La incursión de los competidores coreanos en este escenario goza cada día de más adeptos gracias a sus productos equilibrados y competitivos, aunque el tema del precio empieza a acercarse peligrosamente a los generalistas europeos y eso deben compensarlo con más calidad.

El KIA Sportage es un “tuercecuellos”, un coche cuya estética impresiona y que tiene las armas necesarias para competir de tú a tú con “cocos” del segmento como el Nissan Quashqai, y como se trata del primer modelo de la marca tras el que me pongo al volant, he optado por elegir la versión de acceso de gama para comprobar las sensaciones que me transmite, ya que hoy la factura final es el aspecto más valorado por los consumidores.

He de aclarar que en principio yo no suspiro por estos coches altos, ya que considero que dado que el 99% de ellos no va a pisar el campo, cualquier versión de un compacto familiar o un monovolumen de los de tamaño contenido se van a comportar mejor en cualquier circunstancia de conducción asfáltica. Además de la altura, estos compactos con ínfulas de todoterreno se ven lastrados con un mayor peso, y eso cuando se opta por las mecánicas menos potentes esto puede ser un gran inconveniente.


Con eso y con todo, entiendo que la jugada de KIA con la tercera generación del Sportage es un gran movimiento comercial que les ha permitido seguir incrementando su imagen de marca. Estamos ante un coche que ha dado un salto de gigante en muchos aspectos de calidad percibida, con sonidos contundentes al cerrar las puertas, un habitáculo mucho mejor insonorizado y un rodar placentero al que sólo le falta algo de mayor refinamiento financiero. Por eso y por muchos detalles del uso diario sería una de mis opciones de compra, estos son los más relevantes:
•    Su garantía de 7 años. Increíble que a estas alturas ningún otro constructor se haya atrevido con algo parecido. No hay mayor muestra de confianza en tu producto.
•    Una silueta atrevida y llena de diseño obra de Peter Schreyer. Los coreanos hace mucho que captaron el gusto europeo e innovaron con formas atrevidas. Lo llaman “urban friendly”.
•    Una calidad interior que ha llegado al nivel de los generalistas del viejo continente. Ajustes, materiales, telas, e imagen sin pegas. Sólo las grafías ochenteras y un ordenador de a bordo limitado dan la nota discordante.
•    Una calidad de rodadura que cumple con los estándares de comodidad sin comprometer la dinámica. Aunque en esta versión 1.7 diesel les falta un poco más de dureza.


•    Los 564 litros de maletero permiten viajar holgados de equipaje, aunque en la práctica esa cifra esconde un truco, son hasta el techo. Aquí toca tirón de orejas pillines.
•    El ESP es de serie en todas las versiones. Qué menos, pero no está de más alabarlo.
•    El Stop&Start permite limitar las emisiones a 138g de CO2 por Km, es un dato bueno aunque el objetivo de bajar de 120 debe ser prioritario. El indicador de cambio de marcha, también de serie, ayuda a acercarse a la cifra de consumo homologada (5,5l) en conducción real.
•    Tener en opción la cámara de visión trasera, los faros de xenón combinados con iluminación diurna por LEDS, el techo panoramico, el acceso sin llave, o el arranque por botón otorga un empaque que no está al alcance de algunos competidores.

3 Comentarios

  1. No está mal. Pero me sigo quedando con el CRV, conocido en los ambientes como “La Bestia”.
    Totalmente de acuerdo en que no hay mayor confianza que la garantía. Hyundai está siguinedo sus pasos, esperemos que el resto también lo haga.
    Abrazos.

  2. No puedo contactar con Vdes. solo deseo que me in forme, mi interes és
    motor Diesel, color negro caja automática ,GPS y sillón contuctor automático
    plazo de entrega inmediato.

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