La transmisión integral 4Motion es el plus de seguridad y practicidad para este todocamino, y su funcionamiento ha sido mejorado para que su uso sea todavía más efectivo y agradable. En principio, el Volkswagen Tiguan es un tracción delantera en el que el eje trasero se acopla en centésimas de segundo cuando la centralita electrónica detecta deslizamiento en el mismo a través de los sensores del ABS.

Técnicamente se basa en un embrague Haldex de segunda generación, el cual está dotado de cierta precarga hidráulica en todo momento y transmite constantemente una pequeña parte del par al eje trasero sin que el conductor haga nada ni apenas se percate. Gracias a ello la respuesta es inmediata cuando se necesita más “grip”, sin tener el ligero retardo ni las brusquedades de los primeros sistemas.

Una vez en marcha el comportamiento de este SUV es predecible y con sensaciones de berlina, y no será hasta llegar a puertos de montaña al ataque cuando las inclinaciones e inercias propias de su centro de gravedad más elevado y su peso hagan acto de presencia, leyes físicas que en un turismo tardarían más en aparecer.

Esta menor agilidad tiene otro enemigo en su mayor tonelaje, ya que los 200kg de sobrepeso con respecto al modelo similar en turismos, no son amigos de los apoyos fuertes o las frenadas al límite. El nivel de confort de las suspensiones es sin embargo muy alto y la carrocería se siente en todo momento controlada, algo a lo que el bajísimo perfil de los neumáticos de esta versión ayuda y que se paga con menor capacidad de absorción de irregularidades.

Tiguan R, comportamiento sin mácula

Metidos en faena “campera”el mayor hándicap del R-Line van a ser sus ruedas 100% enfocadas al asfalto. El Tiguan no es un vehículo para practicar todo terreno, pero resulta suficiente en la mayoría de las situaciones de un conductor medio aficionado a los deportes de invierno o a los caminos de arena. Unos neumáticos mud&snow como los de la versión offroad son lo mínimo para no quedar atrapado con el primer charco, y con los zapatos adecuados el Tiguan podría pasar por más sitios de los que el dueño se atrevería.

En el interior, el conjunto de pedales están cromados, el volante de serie es multifunción y los asientos están revestidos con una atractiva y sufrida tela especial “Monte Carlo”. El Tiguan cuida también los aspectos prácticos y la vida a bordo, por ello son bastantes los huecos repartidos por el habitáculo y su guantera esta refrigerada. Al ir sentados más altos, se tiene una mejor visión de la carretera y del tráfico en general, lo que redunda en una conducción más relajada y segura.

Lo más destacable en cuanto al equipamiento interior son el control de velocidad, el freno de mano electrónico con asistente en pendientes y el conmutador offroad que modifica el comportamiento de la dirección, la respuesta del par motor y hace intervenir al asistente en pendientes si es necesario. La lista de opciones incluye elementos de lujo como el techo solar panorámico, los asientos de cuero calefactables y otras pijadas.

Desde la versión más básica disponible (el motor 1.4 TSI de 150 cv) la diferenciación de llevar la estética R supone desembolsar más de 35.000 euros por un Tiguan, y todavía faltan los faros de xenon. Con algún equipamiento extra, y los motores más prestacionales, el Tiguan R-Line supone desembolsar más de 40.000 euros y eso ya es un dinero importante, más cuando su hermano de gama tiene unas ofertas tan atractivas.

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