
El fabricante chino SAIC, dueño de MG, ha elegido Galicia frente a otros destinos europeos para instalar una planta capaz de producir 120.000 vehículos eléctricos al año. La operación refuerza el papel de España como potencia automovilística y acelera su posicionamiento en la nueva era del coche eléctrico.
España acaba de anotarse otra de las mayores victorias industriales de los últimos años. Mientras Europa vive una profunda transformación de su industria automovilística y los fabricantes chinos buscan posiciones estratégicas dentro del continente para esquivar los aranceles comunitarios, el grupo chino SAIC Motor ha elegido Galicia para levantar su primera fábrica de vehículos eléctricos en Europa.
La noticia tiene una dimensión mucho más profunda que los 200 millones de euros de inversión inicial anunciados. Supone una confirmación de que España continúa siendo uno de los territorios más atractivos para la industria del automóvil y que la electrificación, lejos de provocar una deslocalización masiva, puede convertirse en una oportunidad histórica para reforzar el peso industrial del país.
La futura planta se ubicará entre Ferrol y As Pontes, en la provincia de A Coruña, comenzará sus obras en 2027 y prevé estar operativa antes de finalizar 2028. Su capacidad inicial alcanzará los 120.000 vehículos eléctricos al año y permitirá generar alrededor de 2.300 empleos entre directos e indirectos.
Un golpe de efecto en plena batalla por la industria europea
La decisión de SAIC no era ni mucho menos evidente. La multinacional asiática valoraba diferentes ubicaciones europeas, incluida Hungría, un país que en los últimos años se ha convertido en uno de los grandes polos de atracción de inversiones chinas vinculadas al vehículo eléctrico.
Sin embargo, la balanza se ha inclinado finalmente hacia España. Una elección que demuestra que el ecosistema industrial español sigue siendo una referencia para los grandes fabricantes internacionales.
La comunidad gallega cuenta con décadas de experiencia en automoción gracias al potente clúster desarrollado alrededor de la planta de Stellantis en Vigo y una extensa red de proveedores especializados. Precisamente esa tradición industrial ha sido uno de los factores decisivos destacados por las autoridades gallegas tras el anuncio.
Pero también hay otros elementos que han jugado a favor de España: infraestructuras logísticas competitivas, acceso marítimo privilegiado para la exportación de vehículos, disponibilidad de suelo industrial y una cadena de suministro ya consolidada.
En un contexto donde los fabricantes buscan reducir costes y acelerar sus procesos de implantación, España ofrece algo que pocos países europeos pueden garantizar: experiencia real en producción masiva de automóviles.

El regreso de la gran industria a Ferrolterra
La llegada de SAIC tiene además un enorme valor simbólico para Galicia.
Ferrolterra lleva décadas intentando reinventarse tras los sucesivos procesos de reconversión industrial que afectaron a sectores históricos como la construcción naval o determinadas actividades energéticas. La instalación de una fábrica de automóviles eléctricos puede convertirse en el gran motor económico que la comarca llevaba años esperando.
El proyecto contempla la creación de un auténtico ecosistema industrial distribuido en tres áreas diferenciadas. La producción principal se concentrará en el puerto exterior de Ferrol, mientras que el polígono de Mandiá acogerá actividades auxiliares y As Pontes se convertirá en un centro logístico e industrial complementario.
La Xunta aspira incluso a desarrollar un polo automovilístico comparable al que durante décadas ha impulsado la economía del sur gallego alrededor de Stellantis Vigo. Una apuesta ambiciosa que podría transformar por completo el mapa industrial de la comunidad.
La Xunta ha declarado como proyecto industrial estratégico a la fábrica de coches eléctricos del gigante chino SAIC Motor (dueño de marcas como MG), que se ubicará entre Ferrol y As Pontes (A Coruña). Tendrá una inversión inicial de 200 millones en su primera fase, las obras comenzarán en 2027 para estar operativa antes de que termine 2028, creará 2.300 empleos y supondrá una producción de 120.000 coches al año. Así lo ha anunciado el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, en rueda de prensa tras el Consello, en donde ha destacado el «anuncio largamente esperado» de esta solicitud «formal» que han recibido por parte de SAIC.
Los fabricantes chinos ya no vienen solo a vender
La llegada de SAIC refleja además un cambio de estrategia de los grupos automovilísticos chinos.
Durante años, las marcas asiáticas desembarcaron en Europa principalmente como importadores. Sin embargo, el endurecimiento de las relaciones comerciales entre Bruselas y Pekín ha acelerado la necesidad de producir dentro de las fronteras comunitarias.
La Unión Europea ha impuesto aranceles adicionales a los vehículos eléctricos procedentes de China, una medida destinada a proteger a los fabricantes europeos frente a lo que Bruselas considera una competencia favorecida por ayudas estatales.
Ante este nuevo escenario, la solución para gigantes como SAIC es evidente: fabricar en Europa.
La propia Xunta ha subrayado que el proyecto contempla una producción local real y no un simple ensamblaje de piezas importadas. De hecho, la normativa europea exige elevados porcentajes de contenido fabricado dentro de la Unión para beneficiarse plenamente de determinadas ventajas regulatorias.
Esto significa que la inversión no solo generará empleo en la planta gallega, sino que también impulsará una red de proveedores industriales que podrían beneficiarse del crecimiento de la producción.
MG, la punta de lanza de una ofensiva imparable
Detrás de esta operación se encuentra uno de los grupos más poderosos del planeta.
SAIC Motor factura más de 80.000 millones de euros al año, emplea a unos 180.000 trabajadores y opera en más de 170 mercados internacionales.
Su principal carta de presentación en Europa es MG, una marca histórica británica que ha experimentado un espectacular renacimiento bajo control chino.
Los modelos de MG han logrado combinar precios competitivos, tecnología avanzada y una imagen de marca reconocible para el consumidor europeo. El resultado es que la firma cerró 2025 superando las 300.000 matriculaciones en Europa, convirtiéndose en la marca china con mayor presencia comercial en el continente.
La nueva planta española permitirá reforzar todavía más esa expansión, reduciendo costes logísticos y mejorando la capacidad de respuesta ante la creciente demanda europea.
Una oportunidad para España
La industria del automóvil representa cerca del 10% del PIB español y genera cientos de miles de empleos directos e indirectos. Sin embargo, la transición hacia el coche eléctrico ha despertado inquietudes sobre el futuro de muchas fábricas tradicionales.
La llegada de SAIC demuestra que España no está condenada a perder peso industrial en esta transformación. Todo lo contrario.Introduzca texto aquí
El país ya alberga importantes proyectos vinculados a la electrificación, desde nuevas gigafactorías de baterías hasta inversiones multimillonarias de fabricantes tradicionales. Ahora suma además el interés de los grandes grupos chinos, protagonistas indiscutibles del actual liderazgo mundial en movilidad eléctrica.
La clave estará en aprovechar esta oportunidad para consolidar una cadena de valor completa que abarque desde la producción de componentes hasta el desarrollo tecnológico y la fabricación final de vehículos.
Un mensaje para toda Europa
La elección de Galicia envía además un mensaje muy claro al resto del continente.
Mientras algunos países observan con preocupación el avance de los fabricantes chinos, España ha conseguido situarse como uno de los principales destinos para canalizar esas inversiones y transformarlas en empleo, actividad económica y capacidad productiva.
La fábrica de SAIC no resolverá por sí sola todos los desafíos de la automoción europea, pero sí simboliza algo importante: que el futuro del automóvil eléctrico también puede fabricarse en España.
Y en un momento en el que el sector afronta la mayor transformación de su historia, esa es una noticia que trasciende Galicia y que refuerza la aspiración española de seguir ocupando un lugar destacado en el mapa mundial del automóvil durante las próximas décadas.

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