
En plena carrera hacia la electrificación, Volvo desvela en Madrid el EX60, un SUV llamado a recoger el legado del XC60 y a impulsar sus objetivos de ventas electrificadas para 2026. Con tecnología de nueva generación, hasta 810 kilómetros de autonomía y un enfoque claro en sostenibilidad, el modelo sueco se posiciona como una de las apuestas clave del segmento premium.
Madrid ha sido el escenario elegido por Volvo para mostrar por primera vez en España el nuevo EX60, un SUV eléctrico que no solo supone el relevo natural de uno de sus modelos más exitosos, sino también una declaración de intenciones en plena transformación industrial. La presentación estática, celebrada en la Embajada de Suecia, ha servido para poner cifras, tecnología y discurso a un coche que llega con la responsabilidad de mantener el liderazgo de la marca en uno de los segmentos más competidos.
Y no es una responsabilidad menor. El EX60 toma el testigo de más de tres millones de unidades vendidas del XC60, un modelo que ha definido durante años el equilibrio entre diseño, seguridad y eficiencia en Volvo. Ahora, ese legado se traslada al terreno eléctrico.
Un modelo clave para cumplir los objetivos de 2026
La hoja de ruta de Volvo es clara: alcanzar entre un 35% y un 40% de ventas electrificadas en 2026. En ese contexto, el EX60 no es un lanzamiento más, sino una pieza estructural.
La marca reconoce que el éxito del modelo será determinante para cumplir sus previsiones. En España, la ambición es vender alrededor de 1.000 unidades en 2026, una cifra que, aunque contenida, se apoya en un interés inicial notable: más de 5.000 potenciales clientes ya han mostrado interés y se han generado unos 3.000 leads comerciales.
Porque, como se deslizó durante el evento, “los números pequeños no hacen números grandes”. Y Volvo necesita volumen, incluso en un segmento premium.
La reinterpretación de un superventas
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El EX60 no es simplemente un XC60 electrificado. Es, en palabras de la propia marca, “la transformación de lo que quiere el cliente”. Esto implica una reinterpretación total del concepto SUV medio premium.
Con 4,8 metros de longitud y una generosa batalla de 3 metros, el modelo apuesta por unas proporciones más limpias y eficientes. La aerodinámica también juega un papel clave, con un coeficiente de 0,26 que refuerza su enfoque hacia la eficiencia energética.
En el apartado práctico, ofrece 563 litros de maletero trasero, a los que se suman 58 litros adicionales en el frunk delantero, consolidando su versatilidad familiar.
El diseño, de hecho, se posiciona como uno de los factores decisivos de compra. En Volvo lo tienen claro: el precio puede limitar, pero el diseño es lo que realmente decide.
Tecnología y nueva plataforma: un salto generacional
El EX60 se construye sobre la nueva plataforma SPA3, una arquitectura pensada desde cero para vehículos eléctricos. Este avance técnico permite integrar soluciones como el “mega casting” —grandes piezas estructurales que reducen el número de componentes— y la tecnología “cell to body”, que integra la batería directamente en la estructura del vehículo.
¿El resultado? Un coche más ligero, más rígido y más eficiente.
La autonomía alcanza los 810 kilómetros, una cifra que lo sitúa entre los referentes del segmento, acompañada de capacidades de carga rápida que buscan eliminar una de las principales barreras de entrada al coche eléctrico.
Además, Volvo insiste en que el vehículo eléctrico no solo es más limpio, sino también mejor: menos piezas, menos ruido y menor impacto ambiental.
En el ámbito digital, la marca presume de liderazgo en software —respaldado por valoraciones de S&P— y presenta un sistema Pilot Assist con capacidad de aprendizaje, que evoluciona con el uso del conductor.
Sostenibilidad: más allá del discurso
Si hay un apartado donde el EX60 quiere marcar diferencias es en la sostenibilidad. Volvo asegura que estamos ante el modelo con menor huella de carbono de su historia.
Para lograrlo, introduce acero producido con procesos más limpios que incorporan hidrógeno, además de emplear un 50% de aluminio reciclado. En el interior, el 27% de los materiales son reciclados, en línea con la filosofía escandinava de diseño responsable.
Este enfoque no es casual. Forma parte de una estrategia global que busca reducir el impacto ambiental no solo en el uso del vehículo, sino también en su fabricación.
Seguridad: el ADN que no cambia
Hablar de Volvo es hablar de seguridad. Y aunque el EX60 representa una revolución en muchos aspectos, este pilar permanece intacto.
No en vano, la marca recordó durante la presentación que el cinturón de seguridad de tres puntos —introducido en 1959— ha salvado más de un millón de vidas en todo el mundo. Una cifra que resume el compromiso histórico de la compañía.
El nuevo modelo incorpora sistemas avanzados de asistencia, con un Pilot Assist que evoluciona hacia una conducción más inteligente y adaptativa, reforzando esa reputación.
Precio, versiones y posicionamiento
El EX60 arranca en 64.900 euros, situándose incluso por debajo del actual XC60 híbrido enchufable. Una estrategia clara para facilitar la transición hacia el eléctrico.
Además, contará con una versión Cross Country, más orientada a un uso aventurero, que partirá desde los 70.950 euros.
Volvo también subraya que el cliente del EX60 será distinto al del híbrido enchufable. No se trata de una evolución progresiva, sino de un cambio de mentalidad.
Un coche llamado a liderar
El EX60 llega en un momento decisivo para la industria. Con Europa avanzando hacia la electrificación total y los fabricantes redefiniendo sus gamas, Volvo apuesta fuerte por un modelo que debe sostener buena parte de su crecimiento.
El éxito en el mercado europeo parece, según la marca, asegurado. Pero la clave estará en convertir ese interés inicial en ventas reales.
Porque si algo quedó claro en Madrid es que el EX60 no es solo un coche. Es el reflejo de una transición profunda, en la que tecnología, sostenibilidad y diseño se combinan para redefinir lo que significa conducir un Volvo en la próxima década.
Y, sobre todo, es la prueba de que el futuro de la marca ya no es una promesa: es una realidad que empieza a rodar.

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