
El auge de marcas como BYD, Omoda, Jaecoo o Ebro está revolucionando el mercado automovilístico español. Con precios cada vez más competitivos y una oferta repleta de tecnología y garantía de fábrica, los fabricantes chinos están poniendo en cuestión una de las grandes fortalezas del vehículo de ocasión. Muchos conductores que antes acudían al mercado de segunda mano para ahorrar descubren ahora que estrenar coche puede costar apenas unos miles de euros más.
Durante años, el vehículo de ocasión fue la puerta de entrada para miles de familias españolas que querían acceder a la movilidad eléctrica sin afrontar el elevado coste de un coche nuevo. Sin embargo, el desembarco masivo de las marcas chinas está provocando un cambio de tendencia que empieza a preocupar tanto a concesionarios como a operadores especializados en el mercado de segunda mano.
Los datos de Clicars muestran que los eléctricos de ocasión siguen gozando de una demanda sólida. Renault, Peugeot, Volkswagen, Citroën y Tesla lideran las ventas en España, mientras que Nissan, Volvo, Dacia, Opel y BYD completan el ranking de las diez marcas más buscadas por los compradores. El Renault Zoe, el Tesla Model 3, el Peugeot e-2008, el Volkswagen ID.4 y el Citroën ë-C4 son actualmente los modelos más demandados.
Pero detrás de estas cifras emerge una realidad nueva: el precio medio de un eléctrico usado ronda ya los 21.000 euros, con una antigüedad cercana a los cuatro años. Una cifra que, hace apenas dos años, parecía una ganga frente a cualquier vehículo nuevo. Hoy ya no lo es tanto.
El factor precio deja de ser exclusivo del mercado usado
La gran revolución ha llegado de la mano de fabricantes chinos que han conseguido romper una de las barreras históricas del mercado español: el acceso a un coche nuevo a precio razonable.
Modelos de BYD, Omoda o Jaecoo han irrumpido con tarifas que compiten directamente con muchos eléctricos de segunda mano. A ello se suma la irrupción de Ebro, la histórica marca española relanzada junto al grupo chino Chery, que ha convertido la relación calidad-precio en su principal argumento comercial.
La consecuencia es evidente. Un comprador que hace unos años acudía directamente al mercado de ocasión para gastar entre 20.000 y 25.000 euros ahora puede encontrar vehículos nuevos, con garantía completa de fábrica, tecnología más avanzada y sistemas de seguridad actualizados por importes muy similares.
No es casualidad que BYD haya logrado colarse ya entre las diez marcas más demandadas en el mercado de eléctricos usados. La presencia de la firma china en este ranking refleja hasta qué punto ha ganado notoriedad entre los consumidores españoles.

Ebro, un ejemplo que explica el cambio
El caso de Ebro resulta especialmente significativo. La marca cerró 2025 con unos ingresos de 357 millones de euros, multiplicando por diez su facturación respecto al año anterior y alcanzando más de 12.400 matriculaciones en España. Además, el 65% de sus ventas correspondieron a vehículos electrificados.
La marca además ha facturado 141,4 millones de euros hasta marzo, lo que supone un nuevo récord trimestral para la compañía, con un crecimiento del 223,6% respecto al primer trimestre del año anterior,
Más relevante aún es la velocidad de crecimiento. En apenas un año, Ebro pasó de ser un proyecto industrial a convertirse en una de las revelaciones del mercado español, alcanzando más de 19.000 vehículos acumulados en circulación en apenas 15 meses de actividad comercial.
La estrategia ha sido sencilla: ofrecer SUV modernos, equipados y electrificados a precios muy competitivos. Precisamente el tipo de vehículo que domina la demanda del mercado de ocasión, donde el 45% de los compradores busca un SUV y otro 45% un compacto.
Omoda y Jaecoo aceleran la transformación
La misma dinámica se observa en Omoda y Jaecoo. Las marcas del grupo Chery han protagonizado uno de los crecimientos más rápidos del sector automovilístico español.
Durante 2025 matricularon cerca de 24.000 vehículos en España, con un crecimiento superior al 160% respecto al año anterior y una cuota de mercado que ya supera el 2%.
Su éxito responde a una fórmula que está alterando el equilibrio del mercado: vehículos de diseño atractivo, elevados niveles de equipamiento y precios que compiten directamente con modelos usados de fabricantes tradicionales.
Para muchos consumidores, la elección empieza a resultar evidente. Por una diferencia económica cada vez menor, pueden acceder a un coche completamente nuevo en lugar de asumir la incertidumbre asociada a un vehículo con varios años de uso.

El eléctrico de ocasión sigue teniendo ventajas
Eso no significa que el mercado de segunda mano vaya a desaparecer. Todo lo contrario.
Según explica Alejandro García Mella, consejero delegado de Clicars, el vehículo usado sigue desempeñando un papel fundamental para democratizar el acceso a la electrificación. Muchos compradores continúan encontrando en el mercado de ocasión una forma de reducir el desembolso inicial en un contexto marcado por el encarecimiento del combustible.
Además, modelos como el Renault Zoe o el Nissan Leaf ofrecen una propuesta especialmente atractiva para quienes realizan trayectos urbanos y buscan el menor coste posible.
La depreciación también juega a favor de los usados. Un Tesla Model 3 o un Volkswagen ID.4 de cuatro años puede encontrarse por varios miles de euros menos que una unidad nueva, algo que sigue teniendo peso para numerosos compradores.
La batalla ya no es entre gasolina y eléctrico
Lo verdaderamente novedoso es que la competencia ha dejado de centrarse exclusivamente entre motores de combustión y eléctricos.
Ahora la batalla enfrenta a dos conceptos distintos: coche usado frente a coche nuevo asequible.
Las marcas chinas han detectado que existe un enorme grupo de consumidores que no necesariamente busca la tecnología más avanzada, sino una compra racional. Y ahí han encontrado su oportunidad.
Mientras los fabricantes europeos continúan luchando por mantener márgenes y posicionamiento de marca, firmas como BYD, Omoda, Jaecoo o la propia Ebro han entendido que muchos clientes comparan hoy un eléctrico usado de 21.000 euros con un vehículo nuevo que puede costar apenas unos miles de euros más.
Esa nueva realidad está obligando a todo el sector a replantear estrategias. Porque el mayor rival del coche de ocasión ya no es otro coche usado. Cada vez más, es un coche chino recién salido del concesionario.

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