
Y es que aunque dicen que el motor de inicio de la gama está orientado a compradores más sensatos, el motor 1.6 hace que el Exeo ruede sin grandes derroches de entusiasmo. Es el único que he probado hasta ahora y se queda claramente por debajo de las posibilidades y de lo que se merece el coche. No lo entiendo. Era la carroceria ST, lo que aporta un poco más de peso, pero viajar con ese coche a algún lugar que requiera grandes subidas de puertos se convierte en algo tedioso, sobre todo comparado con lo que ofrecen los diésel de acceso hoy en día en cualquiera de sus competidores.
Frente a la suspensión más bien deportiva característica de Seat, en el desarrollo del Exeo se ha querido rendir tributo a una nueva franja de compradores a la que aún hay que conquistar. Con el Exeo, Seat quiere ganar clientes para los que hasta ahora no disponía de opciones atractivas y mantenerlos. Tales compradores ya han superado la edad en que el diseño extrovertido y la conducción pura están por encima de todo. Mi unidad iba con la suspensión cómoda y las llantas de 16 y la verdad es que en ese sentido era una delicia. Suave y cómodo sin exceso de balanceos.
